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El Papa Francisco condena la violencia en nombre de la religión durante su visita a la sinagoga de Roma

El Papa Francisco ha realizado este domingo su primera visita como Pontífice a una sinagoga, desde donde ha condenado la violencia en nombre de la religión, recalcando que "ni la violencia ni la muerte tendrán jamás la última palabra frente a Dios".
"La violencia del hombre sobre el hombre es una contradicción en cada religión digna de este nombre, y en particular en las tres grandes religiones monoteístas. La vida es sagrada, como don de Dios", ha dicho.
"Dios es el Dios de la vida y quiere promoverla y defenderla siempre; y nosotros, creados a su imagen y semejanza, estamos llamados a hacer lo mismo", ha agregado, según ha informado Radio Vaticana.
Así, el Papa ha subrayado que "hay que pedirle (a Dios) con insistencia para que ayude a practicar en Europa, en Tierra Santa, en Oriente Próximo, en África y en cualquier parte del mundo, la lógica de la paz, de la reconciliación, del perdón y de la vida".
Francisco se ha convertido de esta manera en el tercer Papa en visitar el Templo Mayor de la capital italiana después de las realizadas por Juan Pablo II y de Benedicto XVI.
De hecho, ha aprovechado su visita para recordar que Juan Pablo II habló durante su visita a la sinagoga de los judíos como "hermanos mayores". "Ustedes son nuestros hermanos y hermanas mayores en la fe. Todos pertenecemos a una única familia, la familia de Dios, el cual nos acompaña y nos protege como su pueblo", ha manifestado.
"Juntos, como judíos y como católicos, estamos llamados a sumir nuestras responsabilidades en esta ciudad, aportando nuestra contribución sobretodo espiritual y favoreciendo la resolución de diversos problemas actuales", ha añadido.
El Papa Francisco ha afirmado además que "el pueblo judío, en su historia, ha debido experimentar la violencia y la persecución, hasta el extermino de los judíos europeos durante la Shoah (Holocausto)".
En sus palabras, ha recordado a los "más de mil hombres, mujeres y niños de la comunidad judía de Roma deportados a Auschwitz en octubre de 1943", recalcando que "seis millones de personas, sólo porque pertenecían al pueblo judío, fueron víctimas de la más inhumana barbarie, perpetrada en nombre de una ideología que pretendía poner al hombre en lugar de Dios".
"El pasado nos debe servir de lección para el presente y para el futuro. La Shoah nos enseña que es necesaria siempre la máxima vigilancia para poder intervenir tempestivamente en defensa de la dignidad humana y de la paz. Quisiera expresar mi cercanía a cada testigo de la Shoah todavía viviente", ha remachado.