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El Papa pide el fin de las guerras étnicas en una multitudinaria misa en Angola

"Levantaos, poneros en camino. Mirar al futuro con esperanza, construir algo destinado a durar y dejaréis a las generaciones futuras una herencia de reconciliación, justicia y paz", ha dicho el Papa en medio de los aplausos de miles de fieles venidos de otras provincias y de países limítrofes tras horas y horas de viaje en destartalados autobuses.
Ha hablado del conflicto de los Grandes Lagos. El Papa ha hecho durante la ceremonia un llamamiento para que se ponga fin al mismo y ha animado a proseguir en su labor a todos aquellos que llevan adelante "el difícil proceso de diálogo, de la negociación y del cese de la violencia".
A Benedicto XVI se le vio en algunos momentos con aspecto cansado debido al fuerte calor y que se limpiaba el sudor con un pañuelo.
El Obispo de Roma ha criticado el egoísmo que suplanta los grandes ideales de generosidad y abnegación y lleva "inevitablemente al hedonismo, a la droga, a la irresponsabilidad sexual, a la debilidad del vínculo matrimonial, a la destrucción de la familia y a la eliminación de vidas humanas mediante el aborto".
Pesar por la muerte de dos jóvenes
La misa comenzó con unas palabras de pesar del Obispo de Roma por la muerte de dos jóvenes en una avalancha cuando pretendían asistir en el estadio "Dos Coqueiros" de Luanda al encuentro de decenas de miles de muchachos angoleños con el Pontífice.
El Papa expresó su solidaridad a los familiares y amigos.
La misa se desarrolló bajo un fuerte calor en la explanada Cimangola, al lado de una cementera y con el Atlántico como fondo y en la misma participaron 71 obispos de la conferencia regional de prelados del sur de Africa (IMBISA), a la que pertenecen Angola, Santo Tome, Botsuana, Sudáfrica, Suazilandia, Lesoto, Mozambique, Namibia y Zimbabue. También asistieron obispos de otras naciones limítrofes.
Más de 200 médicos prestaron servicio durante la misa, que fue seguida por 900 periodistas, la mitad extranjeros.    LA