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Tranquilidad en Beirut

La gente ha comenzado a salir de sus casas después de pasar más de dos días recluidos en sus viviendas por temor a quedar atrapados en los choques, aunque la presencia de milicianos armados en las calles todavía es manifiesta.
Después de que el grupo chií Hezbolá se hiciese con el control total de las calles del oeste de Beirut, de mayoría musulmana, los enfrentamientos en la capital se redujeron a algunos tiroteos esporádicos.
Sin embargo, durante esta noche se han registrado disturbios en Aley, en el este del Líbano, así como en Nabatieh y Sidón, al sur, según señalaron las fuentes policiales.
Algunos medios de comunicación libaneses destacan el temor a que los choques se extiendan a Trípoli, la ciudad más grande del norte del país, y a la región m
ontañosa del Shuf, sureste. Distintas asociaciones han convocado para hoy sábado dos manifestaciones por la capital para pedir el fin de la violencia y el restablecimiento de la normalidad.
El líder cristiano Sleiman Franyieh, miembro de la oposición, propuso que se decrete el estado de emergencia, por lo que Michel Sleiman, jefe del Ejército y candidato de consenso a la Presidencia del país, pasaría a hacerse con el poder "de facto" sin necesidad de ser votado por el Parlamento.
El Líbano carece de presidente desde noviembre del año pasado, cuando expiró el mandato de Emile Lahud, y todos los intentos por elegir a Sleiman como nuevo jefe de Estado han sido abortados por la falta de acuerdo en el Parlamento.
 
 
KOD