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Los líderes de la UE ven avances en el plan contra crisis de deuda pero retrasan decisión hasta el miércoles

El aumento de la quita a la deuda griega y el refuerzo del fondo de rescate, todavía pendientes de acuerdo
Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea han realizado este domingo avances en los tres pilares del plan global contra la crisis de deuda en la eurozona --la recapitalización de la banca, el aumento de la quita sobre la deuda griega y el refuerzo del fondo de rescate de 440.000 millones--, pero han retrasado la decisión a una nueva cumbre el miércoles 26 de octubre.
Los mandatarios de la UE temen una reacción negativa de los mercados este lunes por esta falta de compromisos concretos, según ha explicado un diplomático. El primer ministro belga, Yves Leterme, ya advertía a la entrada de la reunión de la necesidad de "suficientes progresos" antes de la apertura de los mercados "para no poner en peligro la credibilidad de la zona euro".
La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, han tratado de escenificar una imagen de unidad frente a los mercados con una rueda de prensa conjunta. De hecho, las divergencias entre Francia y Alemania se han reducido porque París ha claudicado en la mayoría de sus exigencias y ha asumido la postura de Berlín.
Sarkozy ha sostenido que los trabajos "avanzan bien", aunque ha destacado que se trata de decisiones de "una complejidad técnica considerable" y "que exigen muchísimo dinero". "Velaremos por que las decisiones que deben tomarse se tomen el miércoles", ha asegurado la canciller alemana.
También el presidente permanente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, han afirmado que se ha "avanzado mucho".
De los tres pilares del plan anticrisis, el más avanzado es la recapitalización de la banca europea con alrededor de 100.000 millones de euros, que ha sido consensuada por los ministros de Economía de la UE pese a la resistencia inicial de España, Italia y Portugal.
A los grandes bancos de la UE (entre ellos, Santander, BBVA, Bankia, CaixaBank y Popular) se les exigirá temporalmente un ratio de capital de calidad del 9% --frente al 5% de los test de estrés de julio-- tras aplicar un descuento en los bonos de los países periféricos que tienen en cartera para tener en cuenta el valor de mercado. En el caso de la deuda española, el descuento aplicado será inferior al 2%, según ha dicho la vicepresidenta económica, Elena Salgado.
Los bancos que no cumplan el nuevo ratio de capital deberán acudir primero al mercado, después a ayudas nacionales y "como último recurso" al fondo de rescate, según han reiterado tanto Merkel como Sarkozy. Francia ha cedido en su pretensión de utilizar fondos europeos desde el primer momento.
En cuanto a la quita para Grecia, Merkel ha dicho que "las negociaciones con los bancos acaban de empezar" y ha eludido concretar qué porcentaje de pérdidas se les pedirá que asuman. El descuento se situará en alrededor del 50%, según diversas fuentes. Alemania desearía una aportación mayor pero Francia y el Banco Central Europeo (BCE) lo rechazan por temor a agravar el contagio a España e Italia.
Los propios bancos también se resisten a aceptar pérdidas tan fuertes (frente al 21% que se pactó en julio) y el diálogo seguirá los próximos días porque la quita debe ser aceptada por las entidades. Una reestructuración forzada desencadenaría los seguros de impago de la deuda (CDS, por sus siglas en inglés), lo que los mandatarios quieren evitar a toda costa.
Sarkozy también ha renunciado a utilizar el BCE para reforzar la potencia del fondo de rescate de 440.000 millones de euros. La canciller alemana ha dicho que sobre la mesa hay dos alternativas y ha resaltado que "ninguna de ellas incluye al Banco Central Europeo porque los Tratados no lo permiten".
Las dos alternativas consisten en avalar una parte de las nuevas emisiones de deuda de España e Italia. La primera, defendida por Alemania y el BCE, consistiría en usar el fondo como aseguradora. La segunda pasa por crear un mecanismo especial, con el respaldo del fondo, para atraer inversión extranjera de países como China, Brasil o los países del Golfo. Este dinero se utilizaría también para garantizar emisiones de bonos españoles e italianos.