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La UE condena la confiscación de ayuda humanitaria por parte del Ejército israelí en Jirbet al Majul

Diplomáticos y trabajadores humanitarios fueron atacados el viernes por militares israelíes
La Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Catherine Ashton, y la comisaria europea de Ayuda Humanitaria, Kristalina Georgieva, han condenado la confiscación de ayuda humanitaria destinada a población palestina que realizó este viernes el Ejército israelí.
"La UE condena la confiscación de ayuda humanitaria que llevaron a cabo ayer las fuerzas de seguridad israelíes en Jirbet al Majul", indican las altas responsables de la UE en un comunicado conjunto. El texto señala que la UE ya se ha puesto en contacto con las autoridades israelíes "para pedir explicaciones y manifestar su preocupación por el incidente".
Ahston y Georgieva se refieren a la intervención del Ejército israelí, que se incautó de un camión cargado con tiendas de campaña y ayuda de emergencia destinada a los palestinos de Jirbet al Majul, en Cisjordania, cuyas casas fueron demolidas el pasado lunes por orden de las autoridades israelíes.
La Alta Representante y la comisaria recuerdan "la importancia de poder entregar ayuda humanitaria sin impedimentos y la vigencia del Derecho Internacional Humanitario en los territorios palestinos ocupados".
Efectivos del Ejército israelí se incautaron del camión pese a la presencia de diplomáticos europeos, trabajadores humanitarios y residentes de Jirbet al Majul. Los militares emplearon una granada aturdidora contra el grupo y sacaron por la fuerza del camión a una diplomática francesa, Marion Castaign.
"Me sacaron del camión a la fuerza y me tiraron al suelo, sin importarles mi inmunidad diplomática", relató Castaign. "Así es como se respeta aquí el derecho internacional", agregó.
Según los residentes, en la aldea de Jirbet al Majul vivían unas 120 personas, pero el Tribunal Supremo israelí dictaminó que no tenían los permisos de construcción adecuados, por lo que ordenó la demolición de las destartaladas casas y establos. A pesar de perder su propiedad, los palestinos se negaron a dejar la tierra, donde, sostienen, sus familias han vivido desde hace generaciones.
El martes, soldados israelíes detuvieron a miembros del Comité Internacional de la Cruz Roja que llevaban ayuda de emergencia y el miércoles personal de la organización consiguió armar algunas tiendas, pero el Ejército les obligó a desmontarlas.
Diplomáticos de Australia, España, Francia, Irlanda, Reino Unido y la oficina de asuntos políticos de la Unión Europea llegaron el viernes con más suministros, pero enseguida se vieron rodeados por alrededor de una decena de vehículos militares israelíes y los soldados les pidieron que no descargaran el camión.