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La UE denuncia un "clima de intimidación" por la represión de la disidencia en Turquía

El Servicio Europeo de Acción Exterior de la UE ha denunciado el "clima de intimidación" en Turquía por la detención y el procesamiento judicial de los intelectuuales que suscribieron una declaración por la paz en medio de la ofensiva de las fuerzas de seguridad turcas en la región del país de mayoría kurda.
"La libertad de expresión debe ser respetada conforme a los principios políticos de Copenhague y un clima de intimidación va contra ello", señala el Servicio en un comunicado. Los criterios de Copenhague, o criterios de adhesión,1 son las condiciones previas que debe respetar todo país que desee convertirse en un Estado miembro de la UE.
Los intelectuales detenidos ya se encuentran en libertad, pero el proceso judicial sigue vigente. "Esperamos que Turquía garantice que su legislación se aplica cinforme a los estándares europeos y la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos", añade.
En el comunicado, la UE reafirma su condena de "todas las formas de atentado terrorista" incluidas las empleadas por el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Además, condnea en particular el ataque del PKK contra una comisaría en Cinar el 14 de enero. "Volvemos a declarar que la lucha contra el terrorismo debe cumplir con las obligaciones del Derecho Internacional, incluidos los Derechos Humanos y el Derecho Humanitario.
"La UE reitera su convicción de que el proceso de paz kurdo sigue siendo la únia vía de resolución de un conflicto que ha costado demasiadas vidas y está dispuesta a poyar cualquier iniciativa en esta dirección", concluye la nota.
Unos 200 militares y policías y cientos de milicianos han muerto desde el pasado 15 de diciembre, cuando las fuerzas turcas iniciaron una ofensiva contra el grupo kurdo PKK.
En julio se rompió el alto el fuego pactado por el PKK y Turquía en el marco de unas negociaciones de paz que pretendían cerrar un conflicto que se ha cobrado unas 40.000 vidas desde que estalló, en 1984. El alto el fuego estuvo en vigor dos años.