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La clase media es desplazada en las donaciones para las elecciones de EE.UU.

Campaña Legislativa en Estados UnidosReuters

Los individuos y familias han sido desplazado como los principales contribuyentes de las campañas electorales por las firmas de Wall Street, los grandes bufetes y las élites. Esto ha provocado que, unido al permiso del Supremo para gastar sin límite de campañas negativas contra los candidatos, provocará un descenso importante en la participación.

Las firmas de Wall Street, los grandes bufetes y las élites han desplazado definitivamente a individuos y familias como contribuyentes por excelencia a las campañas electorales, un factor que, unido al permiso del Supremo para publicación sin límite de campañas negativas contra los candidatos, provocará un descenso acusado de la participación, según un estudio publicado esta semana.
Las proyecciones del Centro de Políticas de Respuesta, una ONG estadounidense, declarada "no partidista" y encargada de estudiar el impacto de la financiación en los comicios, avanzan que los comicios de la semana que viene "marcan el punto de inflexión que deja atrás al pequeño contribuyente".
Si bien en términos generales el dinero invertido en estas elecciones, unos 3.670 millones de dólares (unos 2.900 millones de euros), no supone un incremento sustancial respecto de las de hace cuatro años, sí se ha detectado un aumento de la contribución de los llamados "grupos externos" así como una concentración del dinero entregado: más dólares, menos personas.
Los grandes contribuyentes
Wall Street contribuirá en total con 171 millones de dólares (135 millones de euros), una cantidad superior a cualquier otra industria o grupo de interés. Los receptores de este dinero marcan la orientación política de Wall Street: rotundamente conservadora.
De la cantidad total, unos 100 millones de dólares han ido a parar directamente a los bolsillos de los candidatos y de sus campañas y de ellos, 62 millones han sido destinados a los republicanos. Otros 45 millones han ido a parar a organizaciones de apoyo conservadoras. El resto va a los llamados "outside groups", el término que aglutina a organizaciones políticas indirectamente relacionadas con las candidaturas.
Para los demócratas, sus grandes aliados han sido los bufetes de abogados, que en total han entregado 66,4 millones de dólares a sus candidatos, por un 28,4 a los republicanos.
Por último, se encuentran las élites particulares y su estrecha relación con grupos externos como los conocidos SuperPAC, comités de acción política capacitados para recibir ilimitadas sumas de dinero en forma de donaciones. Son unos 200 grupos que han recabado 305 millones de dólares (242 millones de euros), y si bien están obligados a identificar a sus donantes, cabe la posiblidad de que estos comités recaben dinero de organizaciones que no tienen por qué desvelar los nombres de sus integrantes.
Quienes sí han revelado su identidad han sido, por ejemplo, el principal donante de estas elecciones, el multimillonario de los fondos de inversión Tom Steyer, que ha contribuido a las iniciativas medioambientales demócratas con 73 millones de dólares, o el ex alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, que ha aportado otros 20 millones de dólares.
Un sistema restringido al individuo
Hace cuatro años, el Tribunal Supremo de Estados Unidos falló a favor del grupo de presión conservador Citizens United, en su caso contra la Comisión Federal Electoral, por la que se permite a las corporaciones y sindicatos que gasten sumas ilimitadas de dinero en anuncios y otros instrumentos políticos a favor y en contra de los candidatos. Algo que ha provocado la restricción de individuos, familias o comunidades locales en la campaña.
"El proceso cada vez está más comprimido", ha lamentado el investigador del CRP, Bob Biersack. "La participación que realmente importa está, cada vez más, en manos de un menor número de actores. En un mundo donde las democracias más vibrantes operan gracias a la participación real de tanta gente como es posible, el sistema que ahora tenemos parece estar animando a lo contrario", ha lamentado.
La directora ejecutiva de CPR, Sheila Krumholz, ha denunciado este "oscurantismo que ha invadido el aparato tradicional de campaña". "Estos actores, que no responden ante nadie, se amparan en la falsa noción de que son independientes de los candidatos, cuando en realidad su presencia es negativa y, posiblemente, solo terminará reduciendo aún más un índice de participación que, de por sí, se espera que sea bajo", ha lamentado.