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La mayor democracia mundial inicia mañana unas elecciones históricas en las que se atisba cambio de Gobierno

Narendra Modi se postula como favorito para poner fin a diez años de dominio de la familia Gandhi
India, el segundo país más poblado del mundo y voz de los países emergentes, da comienzo mañana lunes a unas elecciones generales en las que el candidato nacionalista Narendra Modi amenaza con poner fin a diez años de mandato del Partido del Congreso liderado históricamente por la familia Gandhi, aprovechando el descontento de más de 800 millones de votantes con la elevada corrupción y la desaceleración que ha registrado la décima economía global.
Ni siquiera el tirón familiar del candidato del Partido del Congreso, Rahul Gandhi, parece que impedirá una ajustada victoria de Modi y su Partido Popular Indio, el Bharatiya Janata, aunque probablemente no le dará mayoría parlamentaria por lo que tendrá que perseguir un Gobierno de coalición con los diversos partidos regionales, que llevan años creciendo en popularidad por el descontento de la población con la corrupción reinante en el Gobierno central.
Y más allá de la corrupción se encuentran los delitos de sangre. Más de un quinto de los candidatos están involucrados en crímenes desde la extorsión al asesinato, pasando por violaciones. El propio Modi ha sido acusado de instigar hace más de 10 años una masacre de musulmanes a lo largo del estado de Gujarat, donde ejercía como ministro principal, si bien las investigaciones le absolvieron de toda implicación.
Uniendo estos factores a las quejas públicas contra la falta de reformas, infraestructuras, crecimiento de la pobreza, falta de educación infantil, y los entre 4.000 y 12.000 millones de dólares supuestamente apropiados en concepto de sobornos por los dirigentes del Partido del Congreso durante su mandato, la carrera electoral de este año ha acabado inmersa en constantes episodios de tensión, cruces de declaraciones e, incluso, insultos entre los candidatos.
MÁS DE UN MES DE VOTACIONES
Dados los 815 millones de votantes registrados en el país del país, las elecciones en India, desarrolladas en nueve fases, suponen el mayor ejercicio democrático del mundo.
Los comicios empezarán mañana y se prolongarán hasta el próximo 12 de mayo, con la progresiva apertura de 930.000 colegios electorales, repartidos entre 543 circunscripciones, y supervisados por once millones de secretarios, agentes de Policía y soldados. En total, el Gobierno se gastará 600 millones de dólares (438 millones de euros) en la organización de las elecciones.
En juego se encuentran los 543 escaños de la Lok Sabha, la cámara baja del Parlamento de India, de los cuales 131 están reservados a candidatos de castas indias, y otros dos pendientes de designación para representar a la pequeña comunidad angloindia del país. En total, 545 diputados. La mayoría se consigue con 272 asientos.
Las encuestas preliminares, de carácter local, revelan que el BJP de Modi obtendrá un 36 por ciento del voto en el estado de Uttar Pradesh, el más poblado de India y el que garantiza un mayor número de escaños, según el sondeo de CNN-IBN y el Centro de Estudio de Desarrollo Social.
Si se cumplen los pronósticos, el BJP y sus aliados conseguirán entre 42 y 50 escaños, insuficientes para conseguir una mayoría, por lo que todo apunta a que será necesaria la formación de un Gobierno de coalición.
El Partido del Congreso solo obtendría un 16 por ciento de los votos, lo que supondría el peor resultado electoral de su historia en Uttar Pradesh. Sin embargo, en otros estados de gran tamaño, como Rajastán o Maharashtra, sí que espera una mejor apreciación: 55 y 43 por ciento de los votos, respectivamente.
CRUCE DE PALABRAS
A pesar de que la inmensa mayoría de los candidatos han declarado su lealtad al Código de Conducta que prohíbe la descalificación de sus rivales, uno de los tres comisionados principales encargados de supervisar los comicios, Harishankar Brahma, ha llamado la atención sobre la dureza de algunos discursos. "Solo pedimos que no se calienten", declaró a 'The Guardian'.
En las últimas semanas, Modi ha llamado "principito" a su rival Gandhi, y acusado veladamente a su madre y presidenta del partido, Sonia Gandhi, de falta de patriotismo por anteponer los intereses de Italia, país con el que comparte doble nacionalidad, a los de India. En respuesta, candidatos del Partido del Congreso han amenazado con "descuartizar a Modi en pedacitos" mientras políticos veteranos como Sharad Pawar han tachado directamente de "enfermo mental" al líder nacionalista.
Aun sin dar por perdidos los comicios, algunos miembros del Partido del Congreso han reconocido que su objetivo principal no es tanto hacerse con la victoria como "detener al Hombre", en referencia a Modi, cuyo partido cuenta con el respaldo de un importante sector de la juventud india, sabiendo que entre 120 y 150 millones de ciudadanos acudirán por primera vez a las urnas.
DELITOS DE SANGRE
A la tensión verbal se ha unido la aparición de un informe el pasado miércoles en el que se recuerda que más de una quinta parte de los candidatos se enfrentan a cargos criminales, muchos de ellos por delito de sangre.
"De momento el porcentaje de acusados se sitúa en el 18 por ciento pero esperamos que alcance el 20 o el 30 por ciento cuando terminemos el estudio", declaró el portavoz de la Asociación para las Reformas Democráticas, Jaydeep Chhokar.
De los candidatos analizados hasta ahora, la mayor proporción procede del partido de Modi, seguido de cerca por la recientemente formada plataforma Aam Admi, que precisamente articula su programa político sobre la lucha contra la corrupción y por la transparencia.
Y en el centro se encuentra el pasado de Modi. En 1990 organizó una marcha en la localidad santa de Ayodya que, dos años después, se saldó con enfrentamientos entre hindúes y musulmanes en los que murieron 2.000 personas. En 2002, como ministro principal de Gujarat, fue acusado de instigar la matanza de al menos un millar de personas en Ahmedabad perpetrada por hindúes tras la muerte de 59 de sus peregrinos a manos de musulmanes. Modi fue absuelto tras una investigación en la que, según sus críticos, fueron destruidas un gran número de pruebas.
IMPACTO INTERNACIONAL
Pero una victoria de Modi significaría un impulso de la economía india, particulamente en el panorama internacional, en un momento en el que el crecimiento económico se ha reducido a la mitad --un 5% anual--. Modi es un gran amigo de las grandes empresas, especialmente las nacionales; aliado de magnates como Ratan Tata (acero y té), Mukesh Ambani (petróleo y textiles) y Gautam Adani (diamantes y carbón).
Los inversores, entiende James Tapper, analista de Globalpost, consideran que su administración estará mucho más capacitada que el actual Partido del Congreso para atraer la inversión exterior, y despejar las dudas de compañías como Nokia y Vodafone sobre la incertidumbre en la que actualmente operan.