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La discoteca que se quemó en Bangkok sólo tenía un extintor

Miembros de los servicios de rescate y de la policía agrupan los cadáveres de las víctimas del incendio registrado en la discoteca Santika de Bangkok. FOTO: EFE.telecinco.es
Las autoridades de Tailandia investigan el estatus legal y las medidas de seguridad de la discoteca de Bangkok en la que murieron 60 personas a causa del voraz incendio ocurrido pocos minutos después de la llegada del Año Nuevo. La investigación se centra en saber si el fuego lo causó una traca de petardos organizada por los responsables del local para celebrar el Año Nuevo, o fue un cliente el que la introdujo y le prendió fuego. La discoteca sólo contaba con un extintor y el mobiliario era de materiales inflamables.
El incendio , en el que resultaron heridas cerca de otras 240 personas, ocurrió poco después de la medianoche, y devoró por completo la discoteca Santika. Los supervivientes han relatado que las llamas surgieron tras escuchar los truenos de un espectáculo pirotécnico. Hasta el momento, la Policía no ha podido localizar al dueño de la sala de fiestas, contra quien prepara una acusación formal por permitir la entrada en local nocturno a una menor de edad que se encuentra entre las víctimas mortales.
La Policía examina también el estatus legal de la discoteca, que según fuentes policiales, estaba registrado como un "restaurante para cenas", por lo cual y de acuerdo a la normativa municipal, podía estar abierto hasta la medianoche. Con anterioridad al incendió ocurrido el jueves, la Policía solicitó al Tribunal Administrativo de Bangkok el cierre de la discoteca, pero su petición fue denegada por un motivo que no precisó.
La discoteca, situada en el barrio de Ekamai y a la que solían ir tailandeses de clase media y también extranjeros afincados en el país, disponía de, además de la puerta principal, otras dos puertas pequeñas, aunque éstas no estaban debidamente señalizadas y eran conocidas únicamente por el personal del establecimiento. El local también contaba con un único extintor contra incendios, lo cual cuestiona las medidas de seguridad del edificio, cuya decoración y mobiliario eran de materiales inflamables, de acuerdo a la Policía y el servicio de bomberos.
La mayoría de los cadáveres fueron encontrados cerca de la puerta de acceso, de pequeñas dimensiones, y por la que parte de los cerca de un millar de personas que había en la discoteca se abrieron paso para salir, casi uno a uno. Al menos 54 personas que resultaron heridas permanecen en estado grave. Un total de 35 extranjeros, entre ellos de Australia, Bélgica, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, Japón, y Reino Unido, fueron atendidos por los servicios médicos y fueron después dados de alta o se encuentran todavía ingresados por sufrir quemaduras en el cuerpo.
El subdirector general de la Policía indicó que 21 cadáveres no han podido ser identificados por haber quedado totalmente calcinados. Un día después de la tragedia varias decenas de familias de las víctimas y amigos, se congregaron ante los escombros de la discoteca para practicar los habituales rituales budistas que guían a los espíritus de los muertos hacia una nueva vida.
JNP