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Los 28 discuten cómo evitar que los refugiados abran nuevas rutas hacia la UE tras el cierre de Balcanes

Los ministros de Interior e Inmigración de la Unión Europea centran este jueves su discusión sobre el impacto del acuerdo para deportar refugiados a Turquía y el cierre de la ruta de los Balcanes occidentales al paso de inmigrantes irregulares, ante el riesgo de que estas medidas favorezcan "rutas alternativas" que redirijan la huida de los demandantes de asilo hacia países del sur como Albania, Italia y España.
"Tenemos que estar muy alerta sobre las rutas alternativas y creo que es bueno que discutamos medidas para evitarlas, mejor que esperar a que ocurra y luego reaccionar", ha declarado el ministro holandés de Inmigración y presidente de turno de la UE, Klaas Dijkhoff, a su llegada a la reunión con sus socios europeos en Bruselas.
Uno de los países que podrían verse más afectados por un cambio en la dirección del flujo migratorio es Italia, aunque su ministro de Interior, Angelino Alfano, ha admitido que "no hay pruebas por el momento" que apunten a un incremento significativo en las llegadas irregulares al país.
En opinión de Alfano, es necesario seguir avanzando en la cooperación con países de la región --y por ello viajará en próximos días a Albania--, pero ha considerado esencial "controlar" la salida de refugiados desde Turquía, porque ello servirá para "desinflar el riesgo" de más presión en los Balcanes, "divisiones" en Europa y un desvío del flujo hacia el sur.
El ministro alemán de Interior, Thomas de Maiziere, también ha expresado "preocupación" por la posible creación de "otras rutas", por ejemplo desde Libia hacia Italia, y ha apostado por trabajar para prevenirlo.
En la misma línea, el español Jorge Fernández Díaz ha reclamado "no bajar la guardia" y evitar que las medidas para frenar el flujo migratorio en los Balcanes se traduzca en una ruta alternativa hacia el sur. "Estaremos muy atentos, porque eso sería trasladar el problema", ha indicado.
Mientras, la titular austríaca, Johanna Mikl-Leitner, ha defendido la decisión de su país de cerrar el paso a los inmigrantes irregulares: "El paso migratorio descontrolado tiene que pasar a la historia en la ruta de los Balcanes". "Lo más honesto es decir a los inmigrantes que la ruta está cerrada, así no se despiertan esperanzas", ha zanjado.
El comisario de Interior e Inmigración, Dimitris Avramopoulos, por su parte, ha recalcado la necesidad de que los Estados miembros se impliquen más en los programas europeos para acoger a demandantes de asilo y refugiados. "Si queremos cerrar la puerta de atrás ilegal, tenemos que abrir una ventana regular y legal. De lo contrario, veremos a inmigrantes y traficantes intentando encontrar rutas nuevas", ha explicado.
DUDAS LEGALES SOBRE EL ACUERDO CON TURQUÍA
Las críticas recibidas por la Unión Europea por su acuerdo con Ankara para deportar a Turquía a todos los inmigrantes irregulares llegados a Grecia, incluidos los demandantes de asilo, también forman parte de la discusión de los ministros, aunque no se tomarán decisiones porque las negociaciones para cerrar el pacto siguen en curso.
"Hay críticas, pero con críticas uno no avanza", ha replicado el alemán De Maiziere a las preguntas sobre las dudas legales que despierta el acuerdo. El ministro ha recordado que Turquía tiene "obligaciones" con el Derecho Internacional y ha pedido "respeto" para las autoridades turcas por su esfuerzo para atender a los más de 2,5 millones de refugiados instalados en su territorio.
Su colega austríaca, sin embargo, ha avisado de que existen "muchas preguntas, tanto legales como prácticas", por resolver. "Primero pone bajo control un periódico y días después nos presenta una lista de deseos y se le premia con aceleración de visados. Ahí sí me pregunto si nosotros olvidamos nuestros valores", ha indicado Mikl-Leitner.
El responsable de Inmigración en el Gobierno luxemburgués, Jean Asselborn, ha apelado a la unidad de los Estados miembros y a trabajar para observar el acuerdo desde el punto de vista político y jurídico, pero también "humano". Así ha mostrado sus reservas a la idea de "devolver" a Turquía a quienes han logrado llegar a suelo comunitario huyendo de Alepo.
Asselborn, además, ha apuntado la necesidad de que el presidente del Consejo europeo, Donald Tusk, y la canciller alemana, Angela Merkel, "sigan sintiéndose cómodos en el club comunitario", en alusión a las tensiones por el papel de Alemania en la negociación con Ankara, al margen del presidente del Consejo.
El ministro español, por su parte, ha defendido a Turquía como un socio "estratégico" para luchar contra las mafias que trafican con personas y para cerrar las vías ilegales de entrada a la UE. Se trata de un socio, según ha recalcado Fernández Díaz, "sin cuya colaboración no podemos hacer frente al problema que tenemos".