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Los estadounidenses piden la regeneración del Congreso a menos de dos semanas de las legislativas

La mayoría de los estadounidenses mantienen niveles récord de descontento con sus representantes en el Congreso de Estados Unidos a menos de dos semanas de las elecciones legislativas, en las que el Partido Republicano --actual fuerza dominante en la cámara alta, el Senado-- está mejor valorado que sus rivales demócratas --mayoría en la inferior Cámara de Representantes-- en temas concretos como la economía, la inmigración o la lucha contra el terrorismo, pero pierde terreno en simpatía dentro de la decepción generalizada de los votantes, según una encuesta de Pew Research Center publicada esta semana.
La figura del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, planea sobre estos comicios que marcan la mitad de su segundo mandato, y sin ser exactamente un referéndum sobre su labor, un porcentaje mayor de estadounidenses que hace cuatro años se plantea expresar con su voto su opinión sobre el inquilino de la Casa Blanca.
Pero, en general, las estimaciones no se diferencian demasiado de las realizadas en 2010. "El escenario", apunta el centro Pew, "resulta muy similar al otoño de hace cuatro años", cuando su victoria en el Senado proporcionó al Partido Republicano el poder suficiente como para contestar virtualmente todas las iniciativas lanzadas por el presidente Obama y dilatado hasta el último momento en el Congreso decisiones que afectaban al Gobierno federal estadounidense, como bien saben los 800.000 funcionarios que en 2013 acabaron de baja temporal tras la falta de consenso del Congreso en la aprobación de los presupuestos.
FALTA DE EMPATÍA
El factor clave en estos comicios es la falta de empatía de los votantes con los congresistas. Dos tercios de los encuestados (un 68%) se declaran hastiados con sus representantes y esperan no ver reelegidos a la mayoría de los miembros del Congreso.
Este descontento fue un factor determinante de las elecciones legislativas de 2010 que ahora parece haberse acentuado: republicanos y demócratas por igual esperan que sus actuales representantes abandonen el Congreso. Un tercio de los encuestados (un 35%) va más allá y desea que su propio representante no resulte reelegido.
Por lo demás, se mantiene la misma diferencia entre aplomo y simpatía que hace cuatro años: los republicanos son considerados más competentes, los demócratas son más apreciados. El GOP está mejor valorado en ámbitos como la lucha contra el terrorismo, la inmigración, la economía y la reducción del déficit; los demócratas les sacan ventaja en el desarrollo de la seguridad social, inmigración y aborto. En cada uno de estos casos, los partidos aumentan su ventaja respecto a su rival.
Sin embargo, los Republicanos sufren un varapalo cuando se pregunta a los encuestados qué partido gobierna con más ética y honestidad (41% a favor de los demócratas, 33% a favor de los republicanos) y, sobre todo, cuál de las dos formaciones "está más entonada con las necesidades del ciudadano" (54% a favor de los demócratas, 33% a favor de los republicanos). PERCEPCIONES SOBRE OBAMA
"A pesar de los acontecimientos más destacados de los últimos meses --la emergencia del ébola, los ataques aéreos en Irak y Siria contra Estado Islámico--, la valoración del trabajo del presidente Obama ha cambiado poco", según las conclusiones de la encuesta: un 51 por ciento desaprueba su actuación. Un 43 por ciento considera que Obama está desempeñando bien su trabajo, porcentaje que se mantiene más o menos estable en 43% desde el pasado mes de enero.
Y si bien un 45 por ciento de los votantes ha respondido que el presidente "no será un factor" a la hora de depositar su papeleta, lo cierto es que la figura de Obama es menos neutral que hace cuatro años entre los votantes republicanos cuando un 56 por ciento de ellos votó como expresión contra el presidente. En 2014 este porcentaje es del 61 por ciento.
La encuesta ha sido realizada sobre un grupo de 2.003 votantes, del 15-20 de octubre con un margen de error de +/- 2,5 puntos.