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La investigación de los 'genes conductores' podría ser clave para desarrollar nuevos tratamientos contra el cáncer

La investigación de los denominados 'genes conductores', las mutaciones genéticas específicas que activan el desarrollo de distintos cánceres, podría ser la clave de una de las líneas de investigación más prometedoras en el futuro. Así lo advierte el doctor Tony Mok, profesor del departamento de Oncología Clínica de la Universidad de Hong Kong, que visita por primera vez Madrid para participar en la II Jornada Multidisciplinar 1Dentify EGFR M+, organizada por AstraZeneca.
El doctor Mok asegura que, "si somos capaces de inhibir la función de este 'gen conductor', se podría lograr una reducción significativa del crecimiento tumoral". "En el cáncer de pulmón ya hemos identificado dos genes conductores, la mutación del gen EGFR y la mutación por traslocación del gen ELM4 ALK", ha explicado a Europa Press este experto en cáncer de pulmón.
Según el experto, el gen EGFR juega "un papel muy importante en la proliferación de las células cancerígenas", sobre todo en los pacientes no fumadores con cáncer de pulmón, ya que funciona como "el principal receptor que conduce al torrente de señalización para la proliferación celular y la angiogénesis".
"La mutación del EGFR es muy específica y se encuentra en el exón 19 y 21 del cromosoma 7. Un tumor con la mutación depende básicamente de la señal de EGFR. Por lo tanto, la inhibición mediante medicamentos como gefinitib --comercializado como 'Iressa' por AstraZeneca-- resulta muy eficaz", destaca.
"Los pacientes con tumor portadores de la mutación EGFR son, en su mayoría, no fumadores o fumadores esporádicos con adenocarcinoma. Estos suelen responder de forma espectacular a gefitinib, cuyos efectos podrían ser evidentes de días a semanas y durar meses. Esta es una gran diferencia respecto a los resultados que se consiguen con la quimioterapia", añade.
A juicio de Mok, el futuro de los tratamientos del cáncer está en la medicina personalizada y en lograr biomarcadores específicos para cada tumor. No obstante, reconoce, "el desarrollo y la validación de biomarcadores es siempre un reto".
Además, el enfoque personalizado "puede implicar que puedan beneficiarse de cada nuevo producto un menor número de pacientes". "Por ejemplo, sólo entre un 3 y un 5 por ciento de los pacientes con cáncer de pulmón presentan mutaciones en el gen ELM4 ALK de cáncer de pulmón, por lo que el medicamento que se dirija a esta mutación tendría que ser muy caro para cubrir el coste de su desarrollo", concluye.