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La AN juzgará mañana al exjefe etarra Eneko Gokeaskoetxea por colocar una bomba trampa a la Ertzaintza

El ex jefe de la banda terrorista ETA Eneko Gogeaskoetxea, condenado recientemente a 92 años de cárcel por intentar matar al Rey Juan Carlos en la inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao, será juzgado desde este lunes en la Audiencia Nacional por colocar una bomba trampa para "alcanzar de lleno y mortalmente" a los agentes de la Ertzaintza.
La Fiscalía pide 26 años de cárcel para Gogeaskoetxea, que fue detenido en Cambridge (Reino Unido) en julio de 2011, por delitos de asesinato terrorista en grado de tentativa y tenencia de explosivos.
El Ministerio Público considera en su escrito provisional de acusación que Gogeaskoetxea formaba parte con Kepa Arronategui del 'comando Katu' y juntos decidieron colocar en un solar de la calle Antso Estegiz de la localidad vizcaína de Durango una bomba trampa, de la que "solo era visible un conjunto de cócteles molotov".
Según explica, con el objeto de "disuadir a la Ertzaintza de que siguiera practicando detenciones de miembros del Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) y con manifiesta voluntad de inquietar la convivencia ciudadana", ocultaron un artefacto, formado por tres kilos de cloratita y un sistema de iniciación con un mecanismo de tracción consistente en un sedal de nylón.
"UN SEÑUELO" PARA EXPLOTAR AL PASO DE UNA VÍCTIMA
El artefacto se accionaría por el paso de alguna victima, que involuntariamente tropezara con el sedal , lo que provocaría "la retirada de una cartulina que aislaba las mordazas de una pinza que cerraba el circuito eléctrico del sistema de ignición del explosivo".
Gogeaskoetxea preparó como "señuelo" los 'cócteles molotov' con el fin de provocar el paso de los agentes por ese lugar, que no se percatarían de la bomba al ser de noche y estar oculta entre piedras y basura. "Pretendía alcanzar de lleno y mortalmente a algún miembro de la Ertzaintza que acudiera al lugar para desactivar el artefacto incendiario", explica el fiscal.
Sobre la 1.00 horas de la madrugada, la Policía Municipal de Durango recibió una llamada en nombre de ETA advirtiendo de la existencia del artefacto, si bien el mismo no fue localizado, por lo que los terroristas volvieron a llamar, sobre las 15.00 horas, a la emisora Eguin Irradia.
El artefacto no llegó a explosionar por la accidental rotura de la cartulina que impedía que se cerrara el circuito eléctrico. En todo caso, a las 17.22 horas la Unidad Especial de Desactivación de Explosivos de la Ertzainza logró neutralizarlo.