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Doce años de prisión por abandonar a su familia entre piojos, larvas y liendres

Informativos1telecinco.es

El progenitor del acusado ingresó en un hospital de Almería con escaras con larvas de moscas y desnutrido. Las condiciones higiénicas en las que vivía toda la familia eran lamentables. Tras huir y no atender a las necesidades de su familia, e varón se expone a 12 años de prisión.

El Juzgado de lo Penal número 2 de Almería ha condenado a A.J.L.C., de 44 años y vecino de Adra, por cuatro delitos de abandono de familia agravados, uno de ellos en concurso ideal con un delito de homicidio por imprudencia, a 12 años y medio de prisión ante la dejación de cuidados que tuvo con dos de sus dos hermanos, su madre y su padre, todos ellos impedidos para valerse por sí mismos, lo que conllevó incluso que su progenitor falleciera a los 78 años debido a los paupérrimos cuidados que se le dispensaban y a las lamentables medidas higiénicas en las que vivía.
Según consta en el fallo, sobre el que cabe recurso de apelación ante la Audiencia Provincial, el acusado, quien se encuentra en plenas facultades, mantenía a todos los miembros de su familia en unas condiciones "insalubres, casi inhumanas", con déficit de atención de sanidad e higiene pese a que todos ellos precisaban protección y ayuda ante distintos problemas físicos y mentales.
La sentencia indica que el hombre no permitió ni a los trabajadores sociales, ni a los médicos, ni a las enfermeras que entraran en su domicilio para asistir a su familia, de forma que incluso amenazó con denunciar por "acoso" a algunos de ellos. El hombre sólo aceptaba las ayudas económicas pero no otras que permitieran el cuidado directo de sus padres o sus hermanos, quienes carecían del control de sus necesidades fisiológicas, lo que agravaba la higiene en la vivienda.
El condenado, que había dejado de trabajar y se beneficiaba de las pensiones que recibía por el estado de sus padres y sus hermanos, mantuvo, al menos, en más de un año esta situación desde que el primer informe de una trabajadora social, quien advirtió del estado en el que se encontraban las víctimas y lamentó, posteriormente en el acto de juicio, que no se diera la coordinación suficiente entre administraciones para establecer medidas correctivas.
No obstante, el juez señala que ante todo fue la "negativa persistente y contumaz del acusado" a que sus parientes recibieran ayuda médica lo que derivó en el abandono de sus familiares y en el homicidio imprudente de uno de ellos, lo que queda acreditado en los ocho informes de organismos distintos más las declaraciones en el acto de juicio, entre ellas la tía del acusado y hermana del fallecido.
"LARVAS, PIOJOS Y LIENDRES"
La situación derivó en que, en septiembre de 2013, el padre del acusado tuviera que ingresar en el Hospital de Poniente "con mala higiene corporal", "con una importante desnutrición" y "secuelas de una inmovilidad prolongada" como escaras, a causa de haber estado postrado en una cama en la llegaba a hacerse sus necesidades.
Sin embargo "lo que más llamó la atención del personal" sanitario fue "la existencia de larvas, piojos y liendres" hasta el punto de que la víctima tuvo que ser ingresada en una habitación aislado del resto de pacientes, "teniendo que ser afeitado, pelado y desinfectado" ante la aparición de moscas en sus heridas, además de necesitar una transfusión para combatir su anemia.
"Si esta situación no puede calificarse de abandono, este juzgador no es capaz de imaginar otra situación que merezca tal calificativo", expone el juez Fermín Javier Villarrubia en sus fundamentos, quien rechaza la versión del acusado de que su padre "no quería vivir" puesto que tampoco procuró que fuera tratado de la hipotética depresión.
El magistrado señala que el acusado mostró una "imprudencia grave" en su actitud pese a que pareciera querer cuidar de sus familiares, puesto que decía que "les compraba productos caros del herbolario" y se vio con autoridad suficientes para "despedir a una enfermera" que prestaba asistencia a su padre y su hermana al tiempo que negó la ayuda de los servicios sociales "con la excusa de no verse dominados" por los mismos.