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La Fiscalía anuncia que elevará las indemnizaciones por la muerte de Iván Castiello y pide que lo juzgue un jurado

La defensa aduce que estaba bajo los efectos del alcohol y lo tipifica de lesiones en concurso ideal con delito de homicidio
La fiscal ha pedido este miércoles la apertura del juicio por la Ley del Jurado por la muerte del soldado gijonés Iván Castiello Medina, de 27 años, a manos de un compañero del Ejército, D.A.G., de nacionalidad venezolana, y ha adelantado que elevará la cantidad solicitada de las indemnizaciones. Así lo ha hecho durante la vista preliminar celebrada en Jaca, en la que la acusación particular también ha pedido que se abra juicio oral, ha confirmado a Europa Press el abogado de la familia, José Luis Rodríguez Tejón.
A este respecto, la Fiscalía solicita una pena de diez años de prisión por un delito de homicidio, con la atenuante de intoxicación etílica, y había cifrado en 26.500 euros la indemnización por daños morales para cada uno de los dos hermanos del soldado gijonés -al haber sido criado por ellos cuando murieron sus padres de pequeño--, basándose en el baremo de los accidentes de trabajo. No obstante, durante la vista preliminar, ha apelado a varias sentencias del Tribunal Supremo para anunciar que elevaría las indemnizaciones pedidas.
En todo caso, la cantidad será inferior a la solicitada por la acusación particular, que solicita 200.000 euros para sus representados, con la responsabilidad civil subsidiaria del Estado igualmente. Asimismo, se pide una pena de 15 años de cárcel.
Por parte de la defensa, el letrado ha tipificado los hechos de lesiones en concurso ideal con un delito de homicidio, aunque ha aducido que su cliente se encontraba bajo los efectos del alcohol, por lo que no era consciente de lo que hacía. En un principio, el abogado ha mostrado su disposición en poder llegar a un acuerdo de conformidad tomando como referencia los diez años que pide Fiscalía.
Asimismo, mientras se espera que en pocos días el Juzgado dicte una resolución respecto al juicio, queda pendiente para las próximas semanas otra vista al cumplirse los dos años de prisión preventiva del imputado. La defensa ha interesado su puesta en libertad provisional, mientras que la acusación particular se muestra contrario a esta petición.
Quien no ha comparecido en la vista preliminar es el Abogado del Estado, quien ha interesado para el acusado en su escrito inicial el pago de una indemnización a cada uno de los dos hermanos del fallecido de 26.500 euros.
También se muestra contrario a que se considere al Ministerio de Defensa responsable civil subsidiario, tal como defiende Fiscalía y acusación particular, al considerar que por los antecedentes del imputado deberían haberlo expulsado del Ejército y en cualquier caso no debería de esta en el cuartel en el momento de los hechos.
PUÑALADA EN EL ABDOMEN
Según el relato fiscal al que ha tenido acceso Europa Press, sobre las 23.00 horas del 10 de diciembre de 2009 el acusado había agredido a un amigo, al que le acusó lesiones de las que tardó cuatro días en curar, a la salida de un pub.
Posteriormente, sobre las 2.00 horas del día 11, entró en su habitación del Acuartelamiento de San Bernardo de Jaca, en la que discutió "acaloradamente" con otros dos compañeros y llegó a esgrimir contra ellos una navaja. En un momento dado, entró Castiello en la habitación, quien le pidió al imputado que bajara la voz y se relajara, ya que al día siguiente tenían que trabajar.
Fue entonces cuando supuestamente el acusado le clavó una puñalada en el abdomen al joven gijonés, que cayó al suelo. Como consecuencia de la agresión, el soldado falleció sobre apenas un par de horas después. Uno de los otros compañeros de la habitación le pidió al procesado que soltara la navaja, a lo que este negó e incluso llegó a hacerle un corte en la mano al intentar arrebatarle el arma.
El procesado fue detenido en el mismo cuartel, en un pasillo contiguo a la habitación. Antes de la agresión, el acusado había consumido bebidas alcohólicas que por lo que tenía mermadas sus facultades intelectivas y volitivas.
Además, el acusado había sido condenado por sentencia firme de 4 de agosto de 2009 por un delito de conducción bajo los efectos de bebidas alcohólicas y condenado a ocho meses de multa y 20 días de trabajos en beneficio de la comunidad.
Por este motivo, se estaba tramitando el expediente de expulsión del Cuerpo, que se materializó seis después de la muerte el gijonés, mucho después de la fecha en que tenía que haber sido, según las acusaciones, lo que les lleva a pedir la Responsabilidad Civil Subsidiaria del Ministerio de Defensa. A esto se une un "largo historial de conflictos" que habían motivado hasta cinco sanciones por conductas impropias en su condición de militar.
EL ACUSADO 'LE TENÍA GANAS'
En cuanto a la versión de la acusación particular, se remarca que el procesado llegó a la habitación montando alboroto y pidiendo a uno de sus compañeros, que se había despertado por el ruido, que le acompañara a la calle para pelearse con una persona con la que había discutido previamente.
Al no negarse este, le amenazó y lo cogió por el cuello, a lo que el otro soldado que estaba en la habitación le pidió que se tranquilizara, y que les dejara dormir porque había que trabajar al día siguiente.
Fue entonces cuando comenzó a proferir amenazas de muerte contra Castiello, que dormía en la habitación contigua, porque "le tenía ganas". De tres navajas que tenía encima de su mesa, el acusado cogió la más grande y siguió gritando, al tiempo que daba patadas en las puertas, encendía las luces y amenazaba a Castiello para que este despertara.
Finalmente, el joven gijonés entró en la habitación para pedir silencio, momento en el que el imputado, sin mediar palabra, le apuñaló en el lado derecho del abdomen. Como consecuencia, le causó una herida de 6,5 centímetros que le hizo desplomarse en el suelo y comenzar a desangrase.
Según la acusación, con anterioridad a esa noche el acusado había amenazado a Castiello de muerte en otras ocasiones y había comentado a otros compañeros incluso las ganas que tenía de matarlo. "A este lo rajo, lo estoy buscando", llegó a decirle a uno.
De hecho, la discusión previa a los hechos con otro compañero fue porque el imputado amenazó con matar a la novia de este y a su madre. Tras decirle su compañero que antes de eso le tenía que matar a él, D.A.G. le indicó que antes acabaría con otros soldados, entre ellos Castiello.
Tras la agresión a Castiello, uno de los compañeros de habitación preguntó al acusado por lo que había hecho, a lo que este respondió que "porque le había tocado los huevos y que estaba bien hecho, que así se hacían las cosas en su país", al tiempo que le señalaba que no se preocupara, que se verían en el juicio.
Es más, llegó a escupir y a patear a la víctima cuando estaba desangrándose en el suelo, lo que motivó que los otros dos compañeros lo sacaran de allí hasta la llegada de la Policía, a quien transmitió el imputado que curaran a la víctima, que no quería "cargar con otro muerto".