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Lokarri cree que el Plan de Paz y Convivencia es "un punto de partida correcto y adecuado al objetivo que se persigue"

Califica como "críticas de trazo grueso" afirmaciones como que el documento es "equidistante o equipara a las víctimas"
Lokarri, red ciudadana por el acuerdo y la consulta, cree que el Plan de Paz y Convivencia del Gobierno vasco es "un punto de partida correcto y adecuado al objetivo que se persigue", y considera "críticas de trazo grueso" las afirmaciones que se han hecho de este plan en las que se critica el documento por "equidistante, equiparar a las víctimas, o que no es necesario".
Para Lokarri, "en todo el Plan se aprecia una voluntad integradora y de consenso" y es "un punto de partida correcto y adecuado al objetivo que se persigue". Por ello, muestra su preocupación "por algunas críticas que se han lanzado contra el Plan por ser "equidistante, equiparar a las víctimas y no ser necesario".
A su entender, "son críticas de trazo grueso que no quieren entrar al detalle de cada uno de los temas". "Actúan como argumentos defensivos para evitar un debate sereno y constructivo sobre lo que nos ha sucedido, sobre lo que tenemos que hacer y sobre los compromisos que debemos adquirir", censura.
En un comunicado, Lokarri, que valora "positivamente" el Plan de Paz y Convivencia del Gobierno vasco Lokarri, ha dado a conocer que el pasado viernes remitió sus aportaciones al plan.
Para Lokarri, el hecho de que el Plan de Paz "esté abierto a las aportaciones de partidos políticos y organizaciones sociales es un punto de partida constructivo" porque "la participación de todos es clave para implementar un plan sobre una cuestión tan sensible y necesitada de acuerdos como es la paz y la convivencia".
Asimismo, considera que el documento "muestra una voluntad integradora" y destacado que la "metodología de los microacuerdos es adecuada para ir creando unas bases compartidas para la convivencia".
Además, señala que la propuesta "parte de unos principios éticos claros: la dignidad humana como valor supremo y la defensa y promoción de los derechos humanos" y destaca que hay "un adecuado equilibrio entre recordar lo sucedido, trabajar en el presente y construir la convivencia para el futuro".
Tras manifestar que el diagnóstico de situación "es acertado", Lokarri añade que el final de la violencia de ETA "representa una oportunidad y una responsabilidad histórica", a la vez que ha considerado "prioritario contribuir para evitar que se repita lo ocurrido y conviene, por tanto, invertir en convivencia".
PROPUESTAS
Las aportaciones de Lokarri van en la línea de reforzar las iniciativas para promover la participación ciudadana. En este sentido, plantea que se articulen medidas para promocionar que la juventud tenga "su propia voz y cuente con herramientas de participación".
Por ello, Lokarri propone que se añada una nueva iniciativa en la que el Gobierno vasco, en colaboración con el Consejo de la Juventud y otras entidades juveniles, promueva "un espacio para la participación directa de la juventud en el proceso de mejora de la convivencia".
También Lokarri incide en la importancia de incorporar al Plan la perspectiva de género, en línea con la resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que reafirma "el importante papel que desempeñan las mujeres en la prevención y solución de los conflictos y en la consolidación de la paz". Para ello, Lokarri propone que se promuevan acciones coordinadas con Emakunde y otras redes de mujeres.
En opinión de Lokarri, "el esfuerzo de consenso debe mantenerse, pero estableciendo algunos principios básicos e irrenunciables que coinciden con las opiniones sociales mayoritarias", de forma que, a su entender, "la memoria debe ser inclusiva, crítica y nítida, sin diluir responsabilidades ni ocultar todas las graves vulneraciones de Derechos Humanos ocurridas en los últimos años".
Además, cree necesario que "todas las víctimas, todas las personas que han sufrido vulneraciones injustas de sus derechos humanos, deben ser reparadas, reconocidas y recordadas, sin ningún tipo de discriminación".
Asimismo, opina que "la inversión en la convivencia es imprescindible para evitar que en el futuro se repita lo que nos ha sucedido en el pasado".
Lokarri considera que, a partir de estos tres principios, se puede ir desarrollando "una política pública de promoción de la convivencia, aún en el supuesto de que en un primer momento no se cuente con un consenso amplio".
En ese caso, añade, "se deberán reforzar todas las iniciativas de participación ciudadana y asociativa para permitir que, en ausencia de acuerdos políticos, el trabajo por promover la convivencia no se detenga".