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Montserrat Tura dice que nunca ha pedido una indemnización por la cruz pintada en su gabardina en el asedio al Parlament

La exconsejera afirma que no tuvo miedo pero sí vio alterada su libertad y su derecho a ejercer sus funciones en la Cámara autonómica
La ex consejera de Justicia de la Generalitat de Cataluña Montserrat Tura ha querido dejar claro en la Audiencia Nacional que "en ningún momento" ha reclamado una compensación económica por la cruz que los indignados pintaron en su gabardina durante el asedio al Parlament del 15 de junio de 2011.
Así se ha pronunciado por videoconferencia la testigo durante la tercera jornada del juicio que se sigue contra 19 acusados por asediar la Cámara autonómica para protestar contra los recortes e impedir que los parlamentarios votaran los Presupuestos catalanes. Unos hechos por los que el Fiscal pide cinco años y medio de cárcel y Manos Limpias nueve años de prisión para cada uno de ellos.
Tura ha aprovechado su intervención para "dejar claro" que "en ningún momento" ha reclamado una compensación económica por los desperfectos de su vestimenta y que se limitó a dar una cifra cuando los Mossos d'Esquadra le pidieron una valoración aproximada tras el ataque. "No reclamo compensación de ningún tipo porque esta cuestión no me parece el tema clave", ha explicado.
Tras recordar que en fase de instrucción firmó un documento renunciando a ser resarcida en su patrimonio, Tura ha aseverado que aquel 15 de junio los manifestantes le "tiraron un pequeño tetra brik de zumo, escupitajos", mientras calificaban de "inútiles" a los políticos. No obstante, no se percató de la pintura hasta que llegó al Parlament.
Tura ha afirmado que no pasó miedo pero sí vio alterada su libertad y su derecho a ejercer sus funciones como diputada. "Me he visto inmersa en muchas alteraciones del órden público", ha indicado, antes de afirmar que el orden del día del Pleno se vio alterado y no pudo comenzar con el turno de preguntas al Gobierno puesto que muchos miembros del Ejecutivo catalán y otros tantos diputados no pudieron llegar a tiempo al hemiciclo.
La política catalana ha relatado que aquel día encontró una "cantidad inusual de personas", algunas le alertaron de que no fuera al Parlament por la "difícil situación" de sus inmediaciones y que, en el momento en que los indignados marcaron una cruz en su gabardina, estaba hablando con una señora que le contaba que "sus hijos estaban en paro pese a tener estudios universitarios".
Anteriormente, la diputada Ana Isabel Marcos ha recordado por videoconferencia la crisis de ansiedad que sufrió el día de los hechos, Gerard Figueras ha relatado las "patadas, escupitajos y golpes" que recibió, Antoni Fernández ha aludido a los zarandeos del vehículo oficial de Artur Mas y el exparlamentario invidente Josep Maria Llop ha afirmado que los exaltados quisieron arrebatarle el perro guía mientras gritaban: "Convergentes, os vamos a matar".