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El alcalde de Roma no secunda la idea de limitar las manifestaciones y apuesta por el "diálogo" con organizadores

El alcalde de Roma, Ignazio Marino, no se ha mostrado partidario de modular las manifestaciones en el centro de la ciudad -como ha defendido su homóloga madrileña, Ana Botella, teniendo en cuenta las repercusiones en el transporte, el turismo y las características del centro histórico- y ha apostado por el "diálogo" con los organizadores de las protestas.
En un desayuno informativo, en el que ha sido presentado por Botella, Marino se ha definido este lunes como un "demócrata en el corazón y en el cerebro", lo que le ha llevado a rechazar la norma de su sucesor que prohibió las manifestaciones en el periodo navideño, desde el 8 de diciembre al 6 de enero. "Supuso una ventaja para la organización de la ciudad pero soy un demócrata, en el corazón y en el cerebro, y he decidido no hacerlo", ha explicado.
Lo que él ha puesto en marcha ha sido "inaugurar una forma diferente, un diálogo con quienes se quieren manifestar y con quienes quieren hacer huelga en los servicios públicos". Así, el alcalde romano ha detallado que se reunió con los trabajadores del transporte público que se querían poner en huelga y ellos, "de manera responsable", renunciaron a los paros en días concretos.
"Creo que una capital tiene necesidad de contar con recursos añadidos pero allí (en la capital de la República italiana) es donde la ciudadanía debe manifestar su disconformidad", ha zanjado.