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Sarkozy mantiene silencio mientras el escándalo que lo salpica llega a manos de la justicia

El presidente francés, Nicolás Sarkozy (i), despidiéndose del presidente alemán, Christian Wulff, tras mantener un encuentro en el palacio del Elíseo, en París, este miércoles. EFEtelecinco.es
Nicolas Sarkozy mantiene silencio ante el creciente escándalo protagonizado por la multimillonaria heredera de L'Oréal, Liliane Bettencourt, que ahora apunta a una financiación ilegal del partido del presidente francés y que hoy ha llegado a manos de los tribunales.
La Fiscalía de Nanterre, a las afueras de París, ha abierto una investigación preliminar sobre las supuestas aportaciones ilegales que el partido de Sarkozy, la gobernante Unión por el Movimiento Popular (UMP), habría recibido de la rica heredera a través del actual ministro de Trabajo, Eric Woerth.
A esto se añade la información que hoy publica el diario vespertino "Le Monde", en la que asegura que la policía francesa tiene pruebas de la retirada de 50.000 euros de un cajero automático y cuyos datos corresponden con una cantidad supuestamente aportada al mismo ministro, que además es el tesorero de la UMP.
Woerth, que en el momento de los hechos era titular de Presupuestos, mantiene que todo son mentiras y que jamás se benefició de un solo euro de forma ilegal.
Por ello, esta misma tarde ha anunciado, a través de su ministerio, que también recurrirá a la justicia para poner una denuncia por calumnias.
Sarkozy ha salido en su defensa en más de una ocasión en las últimas semanas, pero no ha conseguido salvar la imagen de un ministro que sigue estando en apuros, tras el continuo goteo de alegaciones en su contra y las crecientes demandas de la oposición para que dimita.
La investigación judicial y la revelación de "Le Monde" son sólo los dos últimos capítulos de un escándalo con varios frentes que parece salir a la luz por entregas y que este martes salpicó directamente a Sarkozy con las explosivas revelaciones de Claire Thiboult, la antigua contable de Bettencourt, de 87 años.
Fue ella la que dijo a la página web de información "Mediapart" que Woerth había recibido hasta 150.000 euros de la anciana multimillonaria con destino a la campaña para las elecciones presidenciales que llevaron al poder a Sarkozy.
Relató, además, que la mujer más rica de Francia y una de las mayores fortunas del mundo entregaba sobres con dinero a diversos políticos de derechas, incluido el ahora jefe del Estado cuando en los años 90 era alcalde de Neuilly, la ciudad limítrofe con París donde la multimillonaria tiene el palacete en el que reside.
Sarkozy no ha dicho nada en público, pero, según el portavoz del Gobierno Luc Chatel, ha pedido a los miembros de su gabinete que mantengan la "sangre fría" y que se concentren en su trabajo.
Un mensaje similar al que lanzó hoy el primer ministro francés, François Fillon, quien dejó claro que la prioridad del Ejecutivo no es hacer cambios en los ministerios, tal y como reclaman algunos políticos de la oposición.
Fillon subrayó que Sarkozy es quien controla su propio "calendario" y es "amo de sus decisiones porque encarna la autoridad de la República y esa autoridad exige no ceder a las intimidaciones".
El caso L'Oréal, que va mucho más allá de la presunta financiación ilegal de la UMP, comenzó con la disputa por la herencia de Bettencourt, quien, según el contenido de grabaciones de conversaciones privadas, se benefició de un trato fiscal favorable cuando Woerth estaba al frente del Ministerio de Presupuesto (entre mayo de 2007 y marzo de 2010).
De esas mismas conversaciones se deduce que la rica heredera puede tener propiedades en el extranjero no reveladas a las autoridades francesas, con la presunta intención de evadir el pago de impuestos.
Pero, además, el encargado de gestionar su fortuna, Patrice de Maistre, llegó a reconocer que tiene dos cuentas en Suiza no declaradas por valor de 78 millones de euros.
La única hija de la heredera del grupo de cosméticos también ha recurrido a los tribunales para pedir que impongan una tutela a su madre, argumentando que no está capacitada para gestionar su fortuna y que despilfarra el dinero.
De hecho, fue la hija la que filtró a la prensa las conversaciones privadas de Bettencourt, obtenidas con la colaboración de un antiguo mayordomo de la rica heredera.