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El TSJM juzgará a partir del próximo lunes a la juez Coro Cillán por prevaricación

La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) juzgará a partir del próximo lunes a la magistrada María del Coro Cillán García por un delito de prevaricación que habría cometido en relación a diversas decisiones que afectaron a la administración judicial de la discoteca madrileña MOMA.
Coro Cillán fue la juez que instruyó el caso por la muerte del joven Álvaro Ussía o la investigación que se abrió por posible destrucción de restos recogidos en los focos de los atentados del 11-M.
La Fiscalía de Madrid solicita para la magistrada la inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de veinte años. El primer día de la vista está prevista la declaración de la acusada, mientras que los próximos días comparecerán diversos testigos.
En el auto de procesamiento, el TSJM apreciaba la existencia de elementos típicos del delito continuado de prevaricación. Por ejemplo, señalaba como conducta irregular que la juez implantó una administración judicial respecto a "unos locales en los que ni consta ni se denuncia la comisión de hechos delictivos, sino una controversia entre sus titulares".
Además, tachaba de "escandaloso" que la juez nombrase a un administrador judicial "sin debate ni reflexión ninguna" y por una providencia le reconociera seis días más tarde una retribución mensual de 18.000 euros.
Asimismo, recalcaba que la juez nombró para uno de los dos puestos de administrador a su propio novio, quien "pasó a ser administrador único con una retribución mensual de dos mil quinientos euros".
EXPEDIENTE
El pasado diciembre, la comisión Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) incoó un expediente disciplinario a Coro Cillán por cuatro posibles faltas de disciplina cometidas en relación diversas decisiones que afectaron a la administración judicial de la discoteca madrileña MOMA.
Al parecer, se encontraron indicios de que Cillán habría incurrido en "ignorancia inexcusable en el cumplimiento de los deberes judiciales" por haber facilitado la entrada como administrador judicial de esa discoteca, durante el periodo en el que estuvo precintada, de su supuesto "novio".
Otra de las faltas tenía que ver con la "desatención o el retraso injustificado" en la resolución de este asunto. También se le investigó por "exceso o abuso de autoridad".