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Varios testigos sitúan a Eneko Gogeaskoetxea en el atentado frustrado contra el Rey en el Museo Guggenheim

El que fuera responsable de explosivos niega su pertenencia a la banda y que matara al ertzaina que frustró el atentado contra el monarca
Eneko Gogeaskoetxea Arronategi (Guernica, 1967) ha negado este jueves en el juicio que se ha iniciado en la Audiencia Nacional que formara parte de ETA y que matara el 18 de octubre de 1997 a un ertzaina cuando pretendía, junto con su primo Kepa Arronategi, hacer estallar varias jardineras en la inauguración del Museo Guggenheim en Bilbao, cumpliendo la orden de la banda de matar al Rey Juan Carlos.
Un testigo protegido, sin embargo, ha situado a Eneko Gogeaskoetxea en el lugar de los hechos, en las calles aledañas al Guggenheim, cuando huía de la zona una vez que la policía autonómica había frustrado el atentado con tres jardineras con explosivos que pretendían lanzar por las escalinatas de acceso al museo. Además del Rey, ese día asistían a la inauguración el presidente del Gobierno, José María Aznar, y el lehendakari, José Antonio Ardanza.
"Apareció Eneko con una pistola negra gritando", ha asegurado este testigo presencial de los hechos a preguntas del fiscal, que pide 95 años de prisión para Gogeaskoetxea Arronategi, detenido en Cambridge (Reino Unido) en 2011 y al que las fuerzas de seguridad del Estado consideraban responsable de explosivos de ETA bajo las órdenes de su hermano, Ibon Gogeaskoetxea Arronategi, entonces jefe 'militar'.
Varios testigos, entre ellos los conductores de los coches atracados a punta de pistola para huir de la zona del atentado, han reconocido a Eneko Gogeaskoetxea como la persona que trataba de huir, pistola en mano, de las inmediaciones del Guggenheim, después de oír un disparo que había causado la muerte de un agente.
"Sí, me dijo que pertenecía a ETA", ha comentado uno de los conductores que fue forzado a ayudar a huir al presunto terrorista. "¿Supongo que por obligación?", le ha preguntado el fiscal, a lo que ha respondido: "Claro, vi la pistola y dije: bueno, pues monta".
MISMA ESTRATEGIA QUE EN 2013
Eneko Gogeaskoetxea, que sólo ha respondido a las preguntas de su abogada, Jone Goirizelaia, ha seguido la misma estrategia que en el juicio de 2013 al negar tanto su pertenencia a ETA como su participación como miembro del 'comando Katu', también en 1997, en el lanzamiento de cinco granadas contra el aeropuerto de Madrid Barajas-Adolfo Suárez. En 2013 fue absuelto al no quedar acreditada su participación en el atentado.
La orden de ETA, según el escrito provisional de acusación de la Fiscalía, era matar al Rey Juan Carlos con ocasión de su asistencia a la inauguración del Guggenheim en Bilbao, en octubre de 1997, siempre y cuando la acción criminal no implicara poner en riesgo las vidas de personas ajenas al aparato del Estado, en cuyo caso se limitaría el ataque a las instalaciones del museo.
El comando de ETA fue sorprendido por dos agentes de la Ertzaintza que vigilaban el perímetro del Guggenheim a las cuatro de la tarde del 18 de octubre de 1997, el día de la inauguración del museo. Los dos integrantes de ETA, según el escrito provisional de acusación, estaban descargando una de las tres jardineras de una furgoneta con matrículas falsas y, al verse sorprendidos por los agentes, Eneko Gogeaskoetxea disparó contra uno de ellos. A continuación, huyó de la zona amenazando a varios conductores a punta de pistola.
DECLARACIÓN DE KEPA ARRONATEGI
Kepa Arronategi, conductor de la furgoneta, ha declarado este jueves en calidad de testigo y ha exculpado a Gogeaskoetxea, aduciendo presiones policiales para justificar que entonces lo señalara como autor de la muerte del ertzaina.
"Era mi primo y amigo, era difícil que lo encontraran", ha respondido después de argumentar que su intención era "tapar a otros compañeros entonces activos". La defensa le ha preguntado por la muerte de este agente. "Fue sin querer", ha comentando, asegurando que la orden de ETA era "sólo" atentar contra el museo y en ningún caso contra una persona en concreto.
La abogada de Gogeaskoetxea, Julen Goirizelaia, ha mostrado su queja por no autorizarse la comparecencia por videoconferencia de los testigos de la defensa, alegando la imposibilidad de estos para trasladarse desde el País Vasco a Madrid. El juicio en la Audiencia Nacional ha sido seguido desde la sala por una treintena de familiares y amigos del acusado.