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Las empresas de cosmética de Mario Conde debían antes de su intervención seis nóminas a sus 20 empleados directos

Las empresas de cosmética de Mario Conde, Hogar y Cosmética S.A. y Demerquisa S.A., debían seis nóminas a sus 20 empleados directos antes del registro de los agentes de la Unidad Operativa Central (UCO) de la Guardia Civil y de la detención y posterior ingreso en prisión del exbanquero en el marco de la operación Fénix.
El riesgo de impago de estas empresas administradas oficialmente por la hija de Conde, Alejandra Conde, motivó que una empleada de estas firmas alertara al juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz de que desde el registro, el 11 de abril, de las oficinas y las detenciones de sus responsables no tenían constancia de quién era la persona responsable de la gestión diaria.
"A fecha de hoy a la mayoría de los trabajadores se nos debe seis nóminas. Hasta ahora los pagos se han efectuado con retraso y últimamente en el primer trimestre de 2016 se han abonado casi tres nóminas, y la tendencia de pedidos está al alza", explicaba esta empleada.
Según consta en el sumario, al que ha tenido acceso Europa Press, el juez Santiago Pedraz acordó con Alejandra Conde que se asignara un administrador judicial con la supervisión de la Intervención General del Estado.
Hasta su detención, la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional acreditó que el expresidente de Banesto Mario Conde disfrutaba de un "alto nivel de vida", que incluía la disposición de cocineros, jardineros, yate y los servicios de un exclusivo club de golf de La Moraleja, pese a tener una deuda de 14 millones de euros por el saqueo de la entidad que presidió desde 1987 hasta que fue intervenido en 1993 por el Banco de España.
El juez Santiago Pedraz investiga la posible repatriación de al menos 13 millones de euros procedentes del 'caso Banesto'. La Policía acredita los "dispendios con connotaciones propias de estándares próximos al lujo", especialmente por el disfrute del yate 'Celta Cuarto' de nueve metros de eslora comprado en 1998 y que figura a nombre de su cuñado Alejandro Arroyo.
La investigación judicial sigue el rastro al entramado empresarial de Mario Conde y su entorno ya que los indicios apuntan a que contaba con varias sociedades y que algunas de ellas fueron creadas ficticiamente para traer el dinero que tenía en países extranjeros como Suiza y Reino Unido.