Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El duelo Zapatero-Rajoy desata a los más exaltados del Congreso

El duelo parlamentario que mantuvieron esta miércoles el jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el presidente del PP, Mariano Rajoy, durante el Debate sobre el estado de la Nación estuvo salpicado por las numerosas interrupciones y llamadas al orden a las que el presidente del Congreso, José Bono, se vio obligado a realizar ante la exaltación de los parlamentarios del PSOE y PP, que aplaudían y ovacionaban cuando hablaban sus respectivos líderes, e increpaban y abucheaban cuando tocaba el turno al adversario.
El discurso inicial de Rajoy fue una de las ocasiones en las que Bono tuvo que intervenir para pedir respeto a los diputados socialistas, que trataban de entorpecer la enumeración que el líder de los 'populares' estaba haciendo de los datos negativos que registra actualmente la economía española. 
Los abucheos fueron en aumento en la bancada socialista cuando Rajoy se atrevió a aconsejar al presidente del Gobierno que visitara, como él hizo, los comedores de asistencia social para hablar con los ciudadanos y conocer de cerca sus problemas.
El Estatut exaspera a unos y otros
Desde los escaños 'populares', por el contrario, iba creciendo el nivel de aplausos a medida que avanzaba el discurso de su líder e iban aumentado paralelamente las descalificaciones que dirigían a Zapatero y a su gestión de la crisis.
Uno de los momentos más tensos se vivió en medio de las alusiones de Rajoy al Estatuto de Cataluña, cuando diputados del PP acusaban a los del PSC, en concreto al diputado Joan Canongia, de haber insultado a su líder. Aunque algunos creen que le llamó "cabezón", otros aseguraban incluso que le había dicho "maricón".
Sea como fuere, el presidente del Congreso tuvo de nuevo que hacer uso de la palabra para llamarles la atención por el barullo que estaban organizando. Pero no acabó ahí la cosa porque, cuando Rajoy llegó a reclamar la convocatoria de elecciones, los ánimos de la bancada socialista volvieron a soliviantarse.
Bono tuvo que hacer otras tres llamadas al orden: al diputado del PSOE Alvaro Cuesta, y a José Madero y Carlos Manuel Cotillas. A Cotillas ya le había ido advirtiendo de su comportamiento a través de gestos e incluso le había hecho llegar una nota manuscrita a través de un ujier.
No fue menos el nerviosismo que se vivió en el hemiciclo cuando subió a la tribuna Zapatero, a quien por la mañana algún diputado del PP había mandado callar. "Señor Rajoy", comenzó el presidente por la tarde. "Estás muerto", continuó un diputado socialista, políticamente hablando. Un tono que no menguó en todo el duelo entre ambos líderes.
Mofas por citar a Kennedy
Ni tampoco pasó desapercibida la mofa que los diputados del PP hicieron cuando el presidente del Gobierno quiso parafrasear a John F. Kennedy para criticar la labor de oposición del principal partido de la oposición o cuando presumió, antes de acabar el enfrentamiento, que había ganado el Debate.
No obstante, el Grupo Socialista salió en apoyo de Zapatero cuando el jefe del Ejecutivo sentenció que se decantará por los intereses de España por encima de los de su partido. Todos los diputados socialistas se pusieron en pie para aplaudirlo mientras que en el hemiciclo se volvía a escuchar el cántico del 'Yo soy español, español, español' que ha acompañado a 'La Roja' durante el Mundial.
Pese al tono bronco del Debate, hubo algún momento para la risa. Fue cuando el presidente del PP dijo no ver necesario que Zapatero haga una crisis de gobierno. "No cambie a los ministros. De qué sirve cambiar la peana y conservar al santo?", se preguntó Rajoy e tono irónico.
La frase, como era de esperar, provocó las risas de la bancada 'popular', pero se pudo ver comentarios entre risas de diversos ministros, como el de Educación, Angel Gabilondo, y el de Industria, Comercio y Turismo, Miguel Sebastián, quien por cierto volvió al hemiciclo sin corbata, un gesto que el año pasado le causó la reprimenda de Bono.