Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El fiscal reprocha a los mossos que se creyeran "por encima del bien y el mal"

El fiscal ha reprochado hoy la conducta de los cuatro mossos d'esquadra acusados de maltratar a un detenido en la comisaría barcelonesa de Les Corts porque, en su opinión, u olvidaron que eran policías o se creyeron "por encima del bien y del mal".
En el juicio contra los policías autonómicos, el ministerio público ha mantenido su petición de más de cinco años de cárcel al considerar que los golpes que propinaron al detenido, Rubén P., para reducirlo eran innecesarios y desproporcionados.
La sección séptima de la Audiencia de Barcelona ha dejado hoy visto para sentencia el juicio por el maltrato ocurrido en la comisaría de Les Corts, el primero que fue captado por las cámaras ocultas que el Departamento de Interior instaló en la sala de cacheos ante el aumento de denuncias por abusos policiales.
Según la acusación pública, el juicio no pretende ser un proceso contra la institución de los Mossos d'Esquadra, sino contra "cuatro señores que en un momento de su vida olvidaron que pertenecían al cuerpo o pensaron que con su uniforme estaban a salvo de cualquier acción de la justicia".
"Es decir, se creyeron que estaban por encima del bien y del mal", ha remachado el fiscal, que ha descartado la tesis de la defensa de que el detenido agrediera a los agentes, así como el argumento de que los golpes que éstos le dieron eran amortiguados.
En una línea en la que también han insistido el resto de acusaciones, el fiscal ha defendido la instalación de cámaras ocultas en las comisarías porque, además de haber cesado los abusos policiales, sirven para proteger tanto a los detenidos como a los mossos frente a posibles denuncias falsas.
El letrado de la acusación particular, Raúl Huertas, ha lamentado que al intervenir en el incidente ocurrido a las puertas de una discoteca los mossos "echaron gasolina y provocaron un gran incendio" y ha destacado que el protocolo en que se escudan los imputados fue redactado el 17 de mayo de 2007, más de un mes después de la grabación.
Por su parte, la defensa representada por el letrado José María Fuster-Fabra ha admitido que las imágenes del presunto maltrato "estéticamente son feas, dan una sensación de rechazo", pero ha insistido en que no hubo golpes contra Rubén P. "sino apariencias de golpes".
"Esta defensa sabía que el caso era difícil porque las imágenes son feas", según el letrado, que ha apelado a la independencia del tribunal tras recordar que para la sala es mucho más fácil dictar una sentencia condenatoria, "que es lo que todo el mundo quiere o lo que algunos quieren".
Tanto Fuster-Fabra como la otra defensa, ejercida por Carles Monguilod, han criticado que Interior se negara a facilitarles las imágenes de las cámaras situadas en el pasillo de los calabozos para demostrar la agresividad del detenido, apuntando así a un interés oculto del Departamento por difundir este caso de maltrato.
En la sesión de hoy se ha proyectado la grabación del supuesto maltrato, que ha sido interpretada de forma opuesta por los peritos de la Policía Nacional -a los que el juzgado encargó un informe- y los de la división de Asuntos Internos de los Mossos d'Esquadra que denunciaron el caso a la Fiscalía.
Mientras los peritos de la policía autonómica descartan que el detenido mantuviera una "actitud de ataque" hacia los mossos -en su opinión Rubén P. se limitó a desplazar la mano a la derecha-, los de la Policía Nacional han visto en la grabación un "empujón o palmada" dirigida a uno de los agentes.