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Un total de 59 organizaciones respaldan la XIX Marcha contra el Racismo que simulará una ola de refugiados donostiarras

Consideran que "la UE ha fracasado estrepitosamente en aplicar una política de asilo adaptada a las necesidades del siglo XXI"
Un total de 59 organizaciones y colectivos respaldan la XIX Marcha contra el Racismo y la Xenofobia que, organizada por SOS Racismo, Medicus Mundi Gipuzkoa y la Coordinadora de ONGD de Euskadi, simulará este domingo una ola de refugiados donostiarras que se ven abocados a huir de sus hogares con motivo de la destrucción de los mismos por el oleaje, en referencia a la situación que viven miles de personas refugiadas en la actualidad.
Agustín Unzurrunzaga (SOS Racismo), Mónica Míguez (medicusmundi gipuzkoa), Eneko Calle (Coordinadora de ONGD de Euskadi) junto a los alumbos del IES Usandizaga Marina Torres y Ander López de Arbina, y dos jugadoras del equipo femenino de la Real Sociedad han presentado en rueda de prensa los detalles de esta marcha, que bajo el lema 'Ongi etorri Errefuxiatuak' recorrerá el tramo entre el mercado de Trintxerpe en Pasaia y la Plaza de Gipuzkoa de San Sebastián desde las 11.30 horas.
El objetivo de la XIX Marcha contra el Racismo y la Xenofobia es "sensibilizar e implicar a la población guipuzcoana" y reivindicar "la defensa del derecho al asilo, la exigencia de que se ponga en marcha una política más efectiva de acogimiento de personas refugiadas y la denuncia de las contradicciones de la política de asilo europea" ya que, según han recordado, los países integrantes de la UE son signatarios de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que "dice que en caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo y a disfrutar de él en cualquier país".
Sin embargo, y a pesar de contar con la citada obligación, según el manifiesto elaborado por los organizadores de la marcha, "la UE ha fracasado estrepitosamente en aplicar una política de asilo adaptada a las necesidades del siglo XXI, en una época en la que se ha alcanzado la cifra de 60 millones de personas desplazadas en el mundo, de las cuales seis millones son de larga duración".
En ese sentido, han considerado que "la crisis actual ha puesto en evidencia que la UE no dispone de un sistema común de asilo que responda a las necesidades existentes" y han resaltado que "las costuras de la actual estructura han reventado por donde desde hace mucho tiempo era previsible: por la posición miedosa y egoísta de los estados que la componen, aunque no todos han tenido la misma responsabilidad".
"Hay que poner en primer plano el derecho de las personas a ser protegidas y acogidas, lo que implicaría eliminar las vallas que se han construido en diferentes fronteras de la UE, abrir vías de acceso legales y seguras para quienes se encuentran en países terceros y desean acceder a Europa sin tener que recurrir a redes de transporte que les exploten", han advertido.
También han demandado "conceder visados de entrada y asegurar los recorridos, proceder a suspender la aplicación del reglamento de Dublín III para quienes provienen de Siria y de otras zonas con confictos, cumplir con los acuerdis de relocalización y reinstalación sancionando si es necesario a los estados que lo boicoteen de facto, o acoger a las personas solicitantes de asilo que vengan por otras vías".
MÁS DE 4.000 MUERTOS
Unzurrunzaga ha denunciado que "el guririgay europeo sobre esta cuestión nos ha costado más de 4.000 muertos durante 2015" y que entre el 1 de enero y el 15 de febrero del presente año "han muerto otras 411 personas, 321 en el Mediterráneo Oriental y 90 en el Central".
"Desde septiembre de 2015 han muerto más de 340 niños en el Mediteráneo Oriental", ha lamentado, al tiempo que ha criticado que no se hayan cumplido los acuerdos de recolocación adoptados en septiembre en Bruselas puesto que, de las 160.000 personas acordadas, "finalizado febrero solo 598 habían sido relocalizadas". "Y no es por falta de experiencia, porque hay ejemplos como las guerras de Vietnam o los Balcanes", ha insistido.
El responsable de SOS Racismo ha lamentado que, tras casi 20 años, esta marcha siga siendo necesaria y ha considerado que la "indignación moral" que puede tener una parte de la ciudadanía al ver las terribles imágenes de los refugiados luego no se ve reflejada en acciones porque "cuesta dar ese paso". Por ello, ha llamado a "salir a la calle" para impedir que esos miles de personas "tengan que vivir ese calvario".