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Un responsable del Samur en el Arena: "Nadie en absoluto nos pidió abordar el riesgo porque no conocíamos la fiesta"

Una técnico relata que tuvo que cortarle la ropa a una de las víctimas mortales, ya que se la encontró vestida
Uno de los responsables del Samur en la fiesta del Madrid Arena, Ervigio Corral, ha asegurado este jueves que "nadie en absoluto" les pidió que abordasen el riesgo que existía en la celebración de la trágica fiesta de Halloween, ya que ni siquiera conocían que se iba a celebrar.
"Nadie nos informó. No lo podíamos cubrir ni no cubrir. No lo conocíamos", ha aseverado el técnico sanitario en la vista que se celebra por los hechos ocurridos la madrugada del 1 de noviembre de 2012. Su declaración ha ido en la misma línea de lo manifestado por Álfonso del Álamo, entonces director del Samur-Protección Civil, quien afirmó que el Ayuntamiento de Madrid no comunicó oficialmente que se iba a celebrar la fiesta.
Así, ha relatado que el sanitario Antonio San Juan acudió tras ser alertados al botiquín con una psicóloga y otras tres personas. Se encontraron a tres chicas en parada cardiorrespiratoria, estando una de ellas sobre una camilla.
"No tenían personal suficiente para dar el relevo. La técnico pidió a uno de ellos que siguiera dando el masaje porque lo estaba haciendo muy bien. En los otros casos tuvieron que realizar las maniobras porque no había nadie", ha señalado.
San Juan manifestó ayer que la asistencia que estaban prestando era bastante precario, asegurando que el doctor Simón Viñals dijo al Samur que había estado "toda la noche atendiendo a borrachos".
Arturo Alfonso de Blas, otro facultativo del Samur, atendió la noche de la tragedia a Rocío Oña, una de las chicas que falleció. En su relato, ha indicado que previamente la estaba atendiendo Mercedes Elizondo, la supervisora de guardia de Enfermería del Samur.
Elizondo ha narrado que se encontró a la chica sin pulso y que tuvo que cortarle toda la ropa, dado que no le habían retirado nada. Además, ha reseñado que no observó ningún tipo de punción en alusión a las supuestas ampollas de adrenalina que le habrían puesto los Viñals.