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Crece el compromiso de las comunidades africanas contra la mutilación genital femenina

Decenas de comunidades de África se han comprometido en los últimos años a abandonar la práctica de la mutilación genital femenina, que se combate en el terreno gracias a las actividades de concienciación que realizan organizaciones como Plan International. Con motivo del Día Interntional de Tolerancia Cero con la mutilación genital femenina, que se celebra este sábado, la ONG recuerda que más de 140 millones de niñas y mujeres han sufrido la ablación de sus genitales.
La especialista en comunicación de Plan International en Guinea Bissau, Charlotte Alvarengo, explica a Europa Press que está creciendo la concienciación de los profesores, las comunidades religiosas, las familias y los jóvenes y que tres comunidades ya se han declarado libres de esta práctica. A estas comunidades hay que añadir las que se han sumado a este compromiso en Malí, Etiopía, Sierra Leona, Egipto y Kenia.
Según explica la experta, la mutilación es una práctica que "no tiene justificación médica" y a la que únicamente subyacen razones culturales de hace miles de años. "Hay gente que dice que ayuda a preservar la castidad, que prepara a la niña para la edad adulta y para el matrimonio", apunta.
Sin embargo, la realidad es que las mujeres que la sufren no solo tendrán trastornos psicológicos toda su vida, sino también infecciones, desequilibrios durante la menstruación, dificultades en el parto y hemorragias. En ocasiones, las complicaciones en el parto podrán provocarles incluso la muerte.
Por ello, Plan International trabaja en Guinea Bissau, Malí, Etiopía, Egipto, Sierra Leona y Kenia con organizaciones de la sociedad civil para llevar a cabo acciones de prevención. Este es precisamente el día a día de Charlotte Alvarengo que intenta enviar a las comunidades, líderes religiosos, familias y profesores un mensaje "eficaz" y claro: "la mutilación genital femenina es perjudicial para la salud".
En Guinea Bissau, una ley prohíbe esta práctica desde el año 2011 y castiga a quienes la llevan a cabo --de hecho, está prohibida por ley o decreto constitucional en la mayoría de los países con mayor prevalencia--.
Sin embargo, en estos cinco años solo se han registrado siete denuncias por ablación en Guinea Bissau de las que dos llegaron a los tribunales. "Muy pocas", reconoce Alvarengo, teniendo en cuenta que en su país más de la mitad han sufrido mutilación, un porcentaje que aumenta hasta más del 90% en algunos distritos como Bafatá y Gabu.
En cualquier caso, Alvarengo cree que se está produciendo "un cambio de mentalidad" y que el pensamiento de muchos hombres que no quieren casarse con una mujer a la que no se le ha practicado la ablación está siendo sustituido por otro como el de Alemayehu, un estudiante de 14 años, miembro de un grupo de hombres jóvenes de Plan International, que afirma rotundamente: "Quiero casarme con una chica que no haya sido mutilada".
SALVADA POR UNA CARTA
Este podría ser el caso de Beyenech, una estudiante etíope de 16 años a la que hace dos, una carta le salvó de la mutilación genital. A ella le gustaba aprender cosas nuevas, pero su padre no quería gastarse dinero en su educación. Eran pobres y su progenitor pensó que lo mejor para ella era casarse y formar una familia, así que eligió un hombre mayor y la ofreció como esposa. "Eso significaba que pronto me practicarían la mutilación genital", recuerda.
El futuro le horrorizaba, nunca había visto al que iba a ser su marido y sabía las complicaciones que podría tener un parto si se quedaba embarazada tan joven y con los genitales mutilados. También sabía que dejaría de ir a la escuela y que ya nunca podría obtener sus propios ingresos.
Un día, cuando caminaba por la carretera, vio un anuncio de Plan International, la organización en defensa de los derechos de los niños y decidió escribirles una carta. Pocos días después, los empleados de la ONG llamaron a la puerta de su casa. Ahora, Beyenech es de las mejores de su clase. Se esfuerza para ser médico o parlamentaria y no piensa casarse hasta que no consiga sus propias metas.
Beyenech podría haber pasado a engrosar la lista de más de cien millones de niñas mayores de diez años que han sido víctimas de la mutilación genital femenina en el mundo o haberse convertido en una de las 86 millones de niñas que Plan International prevé que serán sometidas a esta práctica hasta el año 2030.
África Occidental es la región con mayor prevalencia de esta práctica que consiste en la ablación total o parcial de los labios vaginales y el clítoris. Allí, se calcula que más del 85 por ciento de las mujeres de entre 15 y 45 años han sufrido esta violación de los derechos humanos.
La directora de Plan International en España, Concha López, pide que las leyes se cumplan con firmeza, que se destinen los recursos necesarios para su cumplimiento y que este problema sea una prioridad para la agenda internacional para que en diez años no haya ni un solo caso de ablación.