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Daniel coge una cuchara por primera vez en dos años gracias a una impresora 3D

Daniel coge una cuchara y, por primera vez en dos años, puede hacer esto: comer por sí mismo, sin ayuda...Su sonrisa tras este bocado, no tiene precio. Y todo gracias a unos nuevos brazos que han salido de aquí: una impresora 3D. Y de ella van a seguir saliendo más cada semana en esta aldea de Sudán del Sur. Ese es el objetivo del "Proyecto Daniel": prótesis baratas, de unos 60 euros porque el programa de diseño es libre y fíjense bien, las imprimen ellos mismos. Por eso hay que ir a clase y aprender... Y el premio es éste...recuperar las ganas de sonreir. Muchos otros esperan su turno y sueñan con enviar estas fotos, con sus nuevas vidas. Detrás de todo "No Hay Nada Imposible", una asociación que quiere llevar sus impresoras prostéticas de bajo coste a donde hagan falta y sin importar la edad para volver a ver a Liam coger una pelota o que la pequeña Emma, gracias a su exoesqueleto, haya vuelto a levantar los brazos para hacer lo que más le gusta: pintar con su rotu morado.