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Desalojo pacífico en la Universidad de Barcelona

A pesar de todo, la precaución es extrema y los Mossos prefieren estar con ellos mientras que recogen sus pertenencias y acompañarles hasta la misma salida.

Sólo unos pocos se resistieron. Éstos tuvieron que ser llevados hasta la calle en volandas. Algunos, incluso, tuvieron que ser arrastrados escaleras abajo. Eso sí, sin mostrar ningún tipo de agresión por ninguna de las partes.

¿Demasiada contundencia?

Y teniendo esto presente, y el hecho clave de que ninguno de los estudiantes mostró actitud violenta alguna no se puede entender el por qué a media mañana los Mossos atacaban con tanta fuera a esas mismas personas.

Sí que es cierto que se lanzaron a la Gran Vía (una de las principales arterias de la ciudad condal) y que se manifestaron durante la noche. Era ilógico pensar que su protesta iba a acabarse como si tal cosa después de cuatro meses, pero la dureza policial captada por las cámaras parece excesiva.

Pese a esto, el presidente de la Generalitat, José Montilla, ha mostrado su apoyo a los Mossos. Mientras, sus socios de gobierno, esperan que no se repita algo semejante.
Viéndose atacados, los estudiantes decidieron por la noche responder a los Mossos lo que derivó en una verdadera batalla campal. Ahora, desde Interior, se investiga quién ordenó una actuación tan contundente. RSO