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España falla al identificar a víctimas de trata nigerianas, las deporta y vuelven a caer en la red, según un informe

La gran mayoría de las migrantes nigerianas que llegan a España por vías clandestinas han realizado el viaje con redes de trata de mujeres porque "les es imposible emprender un proyecto legal de emigración", pero España falla al identificarlas, no las reconoce como víctimas de tráfico de seres humanos y las acaba deportando. Cuando llegan a su país, vuelven a caer en las mismas redes, que llegan incluso a recogerlas en el aeropuerto.
Esta es una de las conclusiones del informe 'La trata de mujeres y niñas nigerianas, esclavitud entre fronteras y prejuicios' elaborado por Women's Link Worldwide, que sistematiza la información recogida sobre el tema durante más de diez años de trabajo de la organización en este área y ofrece una visión global sobre las particularidades de las mujeres de Nigeria, cuyo contexto socio cultural las hace reacias a denunciar los abusos y multiplica su vulnerabilidad.
Para Women's Link Worldwide, España no está haciendo todo lo que debería para proteger a estas mujeres, como realizar una evaluación personalizada y detallada del riesgo que supone para ellas haber 'roto' el 'contrato' con la red de trata. Esto, explica, debería llevarse a cabo antes de decidir una deportación, en cumplimiento de los tratados internacionales y del principio de 'non refoulement' que compromete a los Estados a no entregar a una persona a un tercero que no garantice su integridad.
La abogada de la organización y coordinadora del informe, Gema Fernández, ha apuntado que cuando la situación es "tan desesperada" para la mujer que por fin se decide a hablar, como ocurre en los Centros de Internamiento ante la inminencia de la deportación, no se las reconoce. "La identificación es el acceso al sistema de protección, pero si las autoridades no te reconocen como víctima no hay nada. Es como un cuello de botella. Ese es el problema real", ha destacado.
"Estamos obligando a una mujer que se queda sola, sin su sistema, a denunciar a ese sistema, con el que tiene una vinculación emocional, pues su pastor, su novio, el padre de su hijo forman parte de él. Poniendo el acento (para la protección) en que las víctimas denuncien, se nos caen los casos", ha añadido la investigadora de Women's Link Helena Maleno.
SE OMITE EL CONTEXTO
Para evitarlo, explican, los agentes que intervienen deberían conocer el contexto de estas mujeres procedentes de regiones como Edo State, donde la trata se ha convertido en un negocio aceptado socialmente porque contribuye al desarrollo económico de las comunidades, las captadoras gozan de estatus social y el fuerte sentido de la colectividad y la obligación con la familia lleva a aceptar la prostitución de una hija --aunque desconociendo el sufrimiento al que será sometida--, porque revertirá en prosperidad.
Las mujeres suscriben contratos basados en el derecho de la costumbre y en la espiritualidad (el juju o vudú) comprometiéndose a saldar una deuda que, de incumplirse, deberá zanjar un familiar, quizá con su vida. Además, durante el viaje, los tratantes que las acompañan, aun ejerciendo violencia contra ellas, se convierten en sus protectores frente a las amenazas del exterior. Llegan incluso a verles como garantes de su integridad: Son quienes hacen posible su proyecto migratorio.
"La violencia de las redes se convierte en la opción menos mala en comparación con la que se ejerce contra ellas desde los Estados y por eso hay muchas mujeres que no se ven víctimas de trata, porque frente a la violencia que ejerce Marruecos o el propio Estado de Nigeria contra ellas, las redes son las que las protegen", lamenta Maleno.
Todos estos factores no suelen ser tenidos en cuenta cuando una mujer nigeriana recluida en un Centro de Internamiento por fin se decide a hablar. "Las autoridades españolas ejecutan a menudo expulsiones de ciudadanas nigerianas a su país de forma no segura cuando consideran que no son víctimas de trata, a pesar de la existencia de indicios que señalan las organizaciones en determinados casos, o las alegaciones de las propias mujeres", dice el informe en este sentido.
DEPORTADAS SIN GARANTÍAS, RETRAFICADAS
Según expone, "al expulsarlas sin adoptar ninguna medida de protección y sin notificar a las autoridades nigerianas, el Estado español expone a estas mujeres a un riesgo de sufrir daños irreparables, prohibidos por diversas normas internacionales" porque la integridad de estas mujeres peligra en Nigeria, donde la corrupción frena los avances para luchar contra las redes de trata.
"Las mujeres y niñas nigerianas, tratadas y explotadas sexualmente en Europa, carecen de oportunidades reales de rehacer su vida y de reintegrarse en la sociedad nigeriana, ya que las causas y circunstancias que favorecieron su captación y explotación permanecen inalteradas a su regreso", señala el trabajo. En que es en este punto cuando se produce el fenómeno denominado de 're-trafficking': la mujer deportada desde España es recogida por la red que la envió allí para volver a explotarla.
Es lo que le pasó a Queen, cuyo testimonio se recoge en el informe. Pasó en patera con otras mujeres, llegó a Motril, fue trasladada a un Centro de Internamiento, declarada mayor de edad, aunque no lo era y deportada a Lagos. Fue a buscarla al aeropuerto un familiar del hombre que la había llevado a España y le dijo que o viajaba de nuevo o la haría matar. Seguía teniendo una deuda con el 'juju'. Fue alojada en un apartamento con otras deportadas desde Europa para iniciar el viaje de regreso.
Este fenómeno "es muy frecuente" en Nigeria, donde la política del Estado es promover a toda costa la reagrupación de la mujer con su familia, aun siendo "habitual" que fuera ésta quien la entregase a la red, por eso Women's Link destaca que los Estados de tránsito y destino, antes de proceder a la deportación deben "considerar el alto riesgo que existe para estas mujeres y adolescentes de volver a ser tratadas, lo que supondría el nuevo comienzo de todo un ciclo de violencias y vulneraciones a sus derechos".