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Españoles creen más difícil superar las secuelas psíquicas de un accidente

La mayoría de los españoles considera que son más difíciles de superar las secuelas psíquicas de un accidente que las físicas, y que el tratamiento para paliar las primeras es en ocasiones deficitario. EFE/Archivotelecinco.es
La mayoría de los españoles considera que son más difíciles de superar las secuelas psíquicas de un accidente que las físicas, y que el tratamiento para paliar las primeras es en ocasiones deficitario.
Esta es una de las conclusiones del estudio realizado por el profesor de Sociología de la Universidad de Barcelona Josep María Aragay y promovido por Stop Accidentes, que celebra hoy el VI Foro contra la Violencia Vial, donde se ha presentado el informe elaborado a partir de una encuesta realizada a 1.200 personas.
Para elaborar las preguntas que se plantearon en la encuesta, que tiene un margen de error del 2,8 por ciento, el profesor contó con la colaboración de víctimas directas de accidentes de tráfico y sus familiares.
El estudio señala que un 25 por ciento de los españoles ha estado en contacto directo con algún accidente grave, bien en su entorno próximo familiar o en el de los amigos.
La mayoría de los encuestados, según Aragay, considera que las víctimas de los accidentes en España tienen un tratamiento sanitario "muy adecuado", tanto en el primer momento como en los posteriores de recuperación.
Pero también estiman que el psicológico "tiene muchos déficit" y que "ha de mejorar", especialmente en el caso de los familiares más cercanos a la víctima, como los padres.
Esa es la percepción que tienen los españoles sobre las consecuencias de los accidentes, según señala el estudio, en el que se indica también que lo que mejor valoran las personas que han vivido un accidente es la asistencia sanitaria, seguida de la aseguradora y el atestado policial.
La valoración de la asistencia psicológica es baja y la peor, el proceso judicial.
La sociedad española, según Aragay, considera que el sistema jurídico debe tratar a accidentados y familiares de una forma más digna y justa porque son personas que necesitan que la solución sea en el plazo más corto posible para no revivir la tragedia.
Las consecuencias psicológicas parecen más importantes para los españoles que las económicas, aunque la presidenta de Stop Accidentes Ana María Campo cree que es "una vergüenza que en España un muerto o un herido valga diez veces menos que en otros países" de nuestro entorno.
Campo ha pedido un pacto de Estado para acabar con el problema de la siniestralidad y mayor apoyo psicológico para las víctimas, y ha apostado por la implantación del llamado coche cívico, un vehículo "menos potente, menos agresivo y menos contaminante".
Es el "coche ideal" que, según Campo, se debería elegir entre los que salgan al mercado y que se debería potenciar con ayudas, aunque ha reconocido que ahora con la situación de crisis que atravesamos no es el momento idóneo para lanzarlo.