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Expertos aseguran que el 80% de las crisis epilépticas se pueden controlar con los actuales fármacos

Con los tratamientos actuales, entre el 66 y el 80 por ciento de los pacientes pueden ser controlados eficazmente gracias a una medicación adecuada, según ha asegurado la neuróloga de IMQ Elisa Blanco con motivo de la celebración del Día Nacional de la Epilepsia.
Asimismo, prosigue, en el porcentaje de casos restante, la epilepsia resulta de difícil control con los fármacos actuales y se pueden emplear otras alternativas terapéuticas, como el estimulador del nervio vago e incluso la cirugía. "Es importante que la medicina siga investigando para desarrollar nuevos fármacos que sean capaces de controlar al porcentaje de pacientes que es resistente a los tratamientos actuales", ha argumentado.
Y es que, según los datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), esta enfermedad afecta a 400.000 personas, aunque desde la Federación Española de Epilepsia, la cifra sube hasta los 700.000 pacientes, debido a los casos existentes no diagnosticados. Además, cada año se diagnostican en España, según la SEN, entre 12.500 y 22.000 casos, lo que convierte a la epilepsia en la segunda causa de consulta neurológica en nuestro país.
"La epilepsia es una enfermedad neurológica caracterizada por una actividad eléctrica anormal y excesiva de las neuronas del cerebro. Este aumento repentino de actividad provoca distintos tipos de manifestaciones, más o menos aparatosas en función de las áreas implicadas, existiendo muchos tipos de epilepsia diferentes, aunque las crisis convulsivas generalizadas tónico-clónicas son las más conocidas entre la población", ha apostillado la experta.
CONSEJOS PARA ACTUAR ANTE UNA CRISIS EPILÉPTICA
Dicho esto, Blanco ha aportado una serie de consejos ante una crisis epiléptica. En primer lugar, cuando comienzan las convulsiones, ha aconsejado depositar a la persona en el suelo, evitar que se haga daño, retirando de su entorno muebles y objetos con los que se pueda lesionar pero sin sujetarle a la fuerza. Además, hay que tratar de que no se golpee la cabeza contra el suelo y, para ello, se puede optar por colocarle una almohada o ropa doblada debajo de la nuca.
"Por otro lado, en contra de lo que muchos piensan, no hay que ponerle nada dentro de la boca. Sí puede ayudar el desabrocharle el botón de arriba de la camisa. En cualquier caso, hemos de actuar con calma, apartarnos del alcance de sus brazos y piernas, no dejarle solo y ser pacientes: normalmente, las crisis no duran más de dos minutos", ha explicado.
Cuando cesen las convulsiones es recomendable poner a la persona de lado (posición lateral de seguridad) para evitar la broncoaspiración (que los líquidos o sólidos entren en las vías aéreas), colocando la cabeza hacia atrás. Ahora bien, se debe acudir a Urgencias si es la primera crisis epiléptica que sufre el paciente, si las convulsiones se prolongan más allá de cuatro minutos, si la pérdida de conocimiento es prolongada, si acontece una segunda crisis sin recuperar el conocimiento, si el tipo y frecuencia de crisis es diferente de las suyas habituales (por ejemplo múltiples crisis en un día) y, por supuesto, si tiene golpes fuertes o heridas a causa de las convulsiones.
Por otra parte, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca del 80 por ciento de los casos de epilepsia se manifiesta antes de los doce años de edad. Además, el tipo más frecuente de epilepsia, que afecta a 6 de cada 10 pacientes, es la epilepsia idiopática, es decir, la que no tiene una causa identificable.
Sin embargo, tal y como ha explicado la experta, todas las personas pueden tener epilepsia y, aunque existen más casos entre los niños y las personas de edad avanzada, puede empezar en cualquier etapa de la vida. "Las causas de aparición son de diversos tipos y tienen que ver con todo aquello que altere el patrón neuronal normal. Existen factores genéticos, del neuro-desarrollo, lesiones cerebrales, etcétera", ha informado.
Además, prosigue, es de "gran ayuda" para el neurólogo contar con el testimonio directo de alguien que haya sido testigo del ataque epiléptico y sea capaz de describir la crisis. Finalmente, la doctora Blanco ha comentado que, para el estudio de la enfermedad, se debe llevar a cabo una completa historia clínica, además de pruebas de imagen como la resonancia magnética del cerebro y estudios neurofisiológicos, como el electroencefalograma.