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La Guardia Civil busca a un preso para interrogarle por el crimen de Mallorca

Alejandro no ha vuelto a la cárcel tras un permiso, se le está buscando para aclara su participación en el crimen. Vídeo: Informativos Telecinco.telecinco.es
La Guardia Civil busca a este hombre. Español, con antecedentes por robo, se llama Alejandro de Abarca, tiene 32 años y mide un metro con 45 centímetros. No ha vuelto a la cárcel de Palma, en donde cumplía una condena de diez años por robo,  tras un permiso. Se le está buscando para aclarar su participación en el crimen. La cámara de una gasolinera cercana al lugar donde el cuerpo de la joven rumana fue quemado captó su imagen comprando combustible.
El recluso conocía a Ana Niculai de la zona de su bar en el centro de Palma. Ana llego a las inmediaciones del local y, como cada día, metió el coche en el párking. La cámara de un banco captó la llegada. Alguien la estaba esperando. Los testigos oyeron golpes y pelea. Después, la misma cámara captó la salida del vehículo, pero no se puede identificar al conductor.
Horas después, otra cámara captaba como el Audi A4 daba bandazos por una carretera no lejos de donde apareció calcinado. No se descarta que el coche hubiera pinchado una rueda ya que se encontró un neumático reventado cerca del lugar donde se halló el vehículo. Los investigadores no saben todavía cómo y dónde murió Ana antes de ser introducida en el maletero del Audi.
A las dos y media de la tarde Aurelio el novio de Ana ya la estaba buscando después de ser alertado por la socia de la joven en el bar.

Aurelio la buscó en el párking, colgó carteles con la foto de Ana y puso la denuncia por desaparición. La Guardia Civil, sin embargo, comenzó las pesquisas con la hipótesis de un caso de violencia de género y Aurelio fue interrogado durante 10 horas.
La pareja llevaba cuatro años juntos. Vivía con el hijo de Aurelio, de veinte años. Ana tenía once hermanos residiendo en Palma de Mallorca y había montado su negocio hacía unos meses.