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Interceptan a un subsahariano en el doble fondo de un coche que fue abandonado en Melilla

Agentes de la Guardia Civil interceptaron en la mañana del jueves un vehículo "de las mafias que trafican con seres humanos" con dos personas ocultas en su interior. El coche fue encontrado en la explanada del antiguo cuartel de Valenzuela, próximo a la frontera de Beni Enzar, y estaba "siendo manipulado por una mujer de procedencia subsahariana".
Según ha informado este sábado el Instituto Armado en una nota de prensa, la mujer estaba de rodillas, en mal estado físico y "dirigiendo palabras ininteligibles a los agentes", al tiempo que señalaba hacia los bajos del vehículo. Mientras, se escucharon golpes desde el interior del coche, por lo que los guardias civiles intuyeron que alguna persona se hallaba allí oculta.
Tras localizar el doble fondo en el lugar donde debía ir el depósito de combustible, que había sido recortado y se sujetaba por los bajos con una cuerda, los agentes cortaron esta cuerda con una navaja y el depósito cayó al suelo, logrando extraer a la persona "enclaustrada". Se trataba de un varón que presentaba síntomas de entumecimiento, sudoración y respiración agitada. Fue estabilizado sin necesidad de requerir a los servicios médicos.
El vehículo había accedido esa misma mañana por Beni Enzar a la ciudad, y lo autores de delito lo llevaron hacia ese lugar, donde lo abandonaron para no ser descubiertos, tras arrancar ellos mismos el salpicadero, donde habían introducido a la mujer, para que pudiese salir, y dejando a su suerte a la otra persona oculta en los bajos. Para la Guardia Civil, ambas personas pudieron permanecer en "tan infrahumanos habitáculos" al menos entre dos y tres horas.
Las dos personas auxiliadas, que se encuentran en buen estado de salud, son dos jóvenes, hombre y mujer, indocumentados, de 19 y 20 años de edad respectivamente, que dicen proceder de Guinea. Ambos han pasado a disposición judicial en calidad de testigos y posteriormente se les ha aplicado la Ley de Extranjería.
El vehículo donde fueron introducidos es un Renault 21, de matrícula marroquí, que tras la debida inspección ocular, ha quedado a disposición judicial como instrumento del delito.