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Investigan por qué falló la pulsera GPS del asesino de Pontevedra

El responsable de la prisión, José Antonio Gómez Novoa, ha explicado, en declaraciones a la Cadena Ser, que había atendido personalmente a la víctima en varias ocasiones. "Incluso me sorprendió que incidiera en que había una persecución hacia su compañero al no concedérselo", subrayó. El hombre, que estaba de permiso carcelario cuando asesinó a su novia, cumplía una condena por malos tratos a su ex mujer.
Gómez Novoa ha resaltado que tanto él como otros funcionarios de la prisión habían dedicado "mucha atención" a la mujer asesinada y nada hacía prever el trágico desenlace. En este sentido, el director de la cárcel ha dicho que el preso, Maximino Couto, de 60 años, cumplía con todos los requisitos necesarios para disfrutar del permiso carcelario, propuesto por la junta de tratamiento y actualizado por el juez de vigilancia y que se pensó que no iba a repercutir de "forma desfavorable".
"El interno cumplía una condena por amenaza y resistencia no muy elevada: dos años, siete meses y 25 días, por lo que se le concedió un permiso de cuatro días para la preparación para la vida y libertad", ha manifestado Novoa.
Además, el administrador penitenciario ha señalado que la conducta del agresor era "normal" y que tenían un conocimiento exacto tanto del preso como de su compañera sentimental.
"El centro adoptó todas las medidas necesarias. Se comunicó la salida de permiso a la Unidad de Violencia de género, a las Fuerzas de Seguridad, al Servicio Gallego de Protección de Igualdad del Hombre y la Mujer, además de la instalación del GPS", explicó. El director de prisión de A Lama ha afirmado que intentaban tomar las decisiones correctas para que "los internos salgan en las mejores condiciones posibles", aunque ha reconocido que a veces los informes fallan, ya que "no podemos saber lo que hay en la mente humana".
Lo que también pudo haber fallado es el dispositivo de GPS que el preso llevaba en su muñeca, programado para que se activara una alarma en el momento en el que se acercase a la zona de exclusión establecida. En este caso, las proximidades del domicilio de su ex mujer, de la que tiene una orden de alejamiento. Por eso, el Ministerio del Interior ha abierto una investigación para determinar si hubo algún fallo en este dispositivo de localización.
No obstante, según fuentes de Instituciones Penitenciarias, de haber funcionado la alarma tampoco se podía haber evitado la muerte de la actual novia del preso, María José Peso, de 57 años, que nunca le denunció, ya que después de matarla fue cuando se encaminó a la casa de su ex mujer, que en ese momento no se encontraba en su domicilio.
MV