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Margallo apuesta por desvincular pensiones y cotizaciones e integrar éstas en el sistema tributario

El ministro de Exteriores en funciones, José Manuel García-Margallo, ha apostado este jueves por desvincular las pensiones de las cotizaciones sociales e integrar éstas en el sistema tributario de manera que todos los gastos se paguen de la misma "cesta".
En una entrevista en Onda Cero, recogida por Europa Press, ha admitido que esto sería una "revolución copernicana", frente al sistema de ir haciendo una "huchita" con las contribuciones. Con este modelo, ha avisado, en 2030 no se podrán pagar las pensiones porque sólo habrá un cotizante por cada receptor de prestaciones.
Además, ha dejado claro que su idea no es la misma que la del socialista Jordi Sevilla, porque éste propone un impuesto específico para financiar las pensiones y, a su modo ver, eso llevaría al mismo problema que el sistema actual. Es más, ha dicho al PSOE que crear un impuesto "es más antiguo que las medias negras" y que ya se hizo en 1945 con los "impuestos parafiscales", con un tributo para cada gasto.
Margallo ha insistido en su tesis de que España necesita una reforma fiscal integral para resolver este problema y también el de la financiación autonómica. Según ha dicho, el Gobierno de Mariano Rajoy nunca dijo que haya hecho una reforma fiscal, sino una "bajada de tipos".
Preguntado entonces por el extenso informe que encargó en su día el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, presidido por Manuel Lagares, para intentar acometer esa reforma, su compañero de Exteriores ha respondido que "el número de folios no determina la calidad de la reforma" y ha insistido en que hace falta un sistema fiscal para 2030, no uno "de 1977 un poco maquillado".
Por otro lado, ha insistido en que la política monetaria que puede hacer el BCE por la recuperación está casi agotada, porque no puede bajar más tipos y sólo podría comprar más deuda pública y privada para inyectar dinero.
Por eso, ha insistido en que hacen falta otro tipo de políticas, como un presupuesto europeo menos restrictivo y que los países que tienen superávit comercial, como Alemania --un 8,5 por ciento del PIB, una "barbaridad", ha dicho-- fomenten el consumo y la inversión interna, cosa que beneficiaría a toda la UE.
En ese contexto enmarca su tesis de que "la austeridad tiene unos límites" y que hay que acomodar el ritmo de reducción de déficit a las circunstancias económicas".