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Mejorar el hábitat, reducir amenazas y cría en cautividad, claves en la lucha contra extinción del urogallo cantábrico

La mejora del hábitat, con planes de restauración y replantación de arandaneras --clave en su alimentación--, la colaboración de las comunidades locales y la cría en cautividad son fundamentales para el objetivo de la lucha contra-reloj para evitar la extinción del urogallo cantábrico, una subespecie única, de la que se ha perdido el 70 por ciento de su población en los últimos 40 años.
Ese es el objetivo del Programa Life+ Urogallo, que comenzó en diciembre de 2010 y cuenta con 5,9 millones de euros para iniciar la tarea de frenar su regresión. El proyecto, financiado al 50 por ciento por la Unión Europea, está coordinado por la Fundación Biodiversidad y tiene como socios a las comunidades autónomas de Cantabria, Asturias y Castilla y León, así como al Parque Nacional de Picos de Europa, SEO/BirdLife, Tragsa, Tragsatec, el Organismo Autónomo Parques Nacionales y Fundación Iberdrola. "Estamos en el mismo barco. Todos queremos la conservación de la especie. Ha sido un proyecto bastante inclusivo", ha valorado el director del proyecto, Ignacio Torres.
De acuerdo con el último censo de 2005, quedan unos 220 cantaderos, de los 720 que existían. En total, se estima que quedan entre 200 y 300 ejemplares macho en su zona de distribución. Torres, subdirector de la Fundación Biodiversidad, ha subrayado que esta especie es la que mayor riesgo de extinción tiene en la Península Ibérica, junto con el escribano palustre y el alcaudón, pero en el caso del urogallo cantábrico "la responsabilidad única y exclusiva es española".
Durante la presentación del proyecto en Posada de Valdeón (León), ha explicado que una de las dificultades en la conservación del 'gallo de monte' es que se trata de una especie "presa" de otras muchas y tiene una alta mortandad juvenil, ya que solo sobrevive el 10 por ciento. Entre las especies que los acechan están los zorros, martas, jabalíes, entre otras, pero además, es víctima de la introducción de ciervos, hace medio siglo, en la zona, con la que compite por el alimento, principalmente arándanos y acebos.
Para ello, según ha añadido, se han controlados poblaciones de ciervo, por su efecto "excesivo" en la calidad de las arandaneras y acebedas, sin cuyo alimento no pueden vivir y que les sirven de refugio, para no ser vistas por sus depredadores.
A estas "amenazas" de origen natural se suman otras de carácter antrópico, como ruidos, infraestructuras, cambio de usos de suelo, e incluso la baja polinización de las plantas de las que se alimentan. De este modo, a lo largo del proyecto se han retirado o señalizado 57 kilómetros de vallados peligrosos y se han soterrado dos líneas eléctricas para evitar el riesgo de electrocución en el Puerto de Panderruedas.
Por ello, ha justificado que el Proyecto Life+, que terminará a final de año, incluye también acciones de cooperación de custodia del territorio con la población local, acciones de sensibilización, voluntariado así como el trabajo en el centro de cría en cautividad.
En total, en este lustro se ha actuado en 453 hectáreas de superficie en 16 zonas en las que aún quedan poblaciones, pero también en áreas de donde han desaparecido recientemente. En 2016 se actuará en otras 70 hectáreas. "El urogallo es bandera del ecosistema cantábrico. Tiene beneficios para todo el entorno", ha insistido.
Por su parte, el codirector por Castilla y León del Parque Nacional de Picos de Europa, Mariano Torre, ha valorado que el proyecto ha cambiado la forma de realizar los tratamientos selvícolas, que ahora se efectúan con criterios de conservación de fauna, "con mentalidad oso pardo y mentalidad urogallo" y ese concepto se mantendrá más allá del fin del Proyecto Life+.
Por otro lado, el coordinador del proyecto, Luis Robles, ha destacado la importancia del arándano y el acebo en el éxito de la conservación de la especie, que tiene, en el mejor de los casos una esperanza de vida de hasta 20 años.
En concreto, ha señalado que las arandaneras albergan una población insectívora, de la que se alimentan las crías durante sus primeras semanas, cuando necesitan proteína, hasta que más adelante se convierten en totalmente herbívoras. "Comen el fruto, las hojas y los brotes, según la época del año. Por eso es lo más importante", ha comentado. Por ello, en todas las zonas, como en Collado La Vieja se están replantando arándanos y acebos y se ha retirado ciervos, para que este sustento crezca y se recupere.
En la misma línea, el coordinador de SEO/BirdLife en Cantabria, Felipe González, ha destacado que las mejores poblaciones de urogallo viven en las zonas con mejores arandaneras y donde no ha llegado el ciervo.
Otro de los factores fundamentales en el futuro será la realización de un censo global de la especie, a la que ya se han comprometido el Principado de Asturias, Cantabria y la Junta de Castilla y León y se realizará en los 47 cantaderos asturianos, en 80 de Castilla y León y en 53 en Cantabria. La responsable de especies protegidas de la Dirección General de Medio Natural del Gobierno de Cantabria, Elena Álvarez, ha explicado que esa comunidad autónoma es el límite más oriental del urogallo y que prácticamente se ha extinguido, de modo que únicamente quedarían unos 12 urogallos en la zona cántabra del Parque Nacional.
CATORCE URGOGALLOS, LA ESPERANZA DE CRÍA
En la actualidad, en el marco del proyecto también se trabaja en el cría en cautividad, que se realiza en Sobrescobio (Asturias) desde 2009. En 2015 la campaña de cría se cerró con cinco nuevos juveniles, de los 16 nacimientos que hubo y en total alberga 14 urogallos, cinco machos y nueve hembras.
Torres ha agregado que desde que comenzó el proyecto se ha liberado cinco hembras, de las que solo una ha sobrevivido. Las tres primeras, en octubre de 2014 en el parque de suelta de Picos de Europa, donde se aclimataron antes de abrir las compuertas para que salieran por iniciativa propia. En los meses de suelta se traslocaron varias martas y zorros, para evitar su depredación durante las primeras semanas. Estos ejemplares se alimentaron de forma autónoma durante dos meses y se desplazaron varios kilómetros.
Sin embargo, el primer ejemplar falleció en el embalse de Riaño sin que se conozca la causa, del segundo, solo se pudo obtener el transmisor y el último fue depredado. Torres ha anunciado que la semana pasada se liberó a otras dos hembras, para que copularan con machos y una de ellas ya ha sido devorada en el Alto Sil por un ave rapaz.
El veterinario del centro de cría y reserva genética del urogallo cantábrico, Ramón Balsera, ha precisado que se en este año se incorporará una nueva incubadora al proyecto y se introducirán algunos cambios para evitar las malformaciones con las que nacieron.
EL RETO: 700 UROGALLOS
En general, ha indicado que una hembra puede poner unos cinco huevos al año, desde su primer año, a lo largo de una media de edad de 1 a 14 años. En todos estos años se han logrado un total de 25 crías, aunque en su opinión, lo "ideal", sería poder lograr unos 60 ejemplares al año, para garantizar poblaciones suficientes como para evitar su extinción y llegar a recuperar la cifra de los 700 de hace varias décadas.
Respecto a los resultados del proyecto, que está próximo a su final, un estudio de la Universidad de Valladolid ha concluido que el 72 por ciento de las actuaciones realizadas han logrado su objetivo, del 24 por ciento aún hay que esperar para conocer los resultados y el 4 por ciento restante "no han servido" para los objetivos previstos.
Finalmente, Torres admite que tras el "éxito del proyecto" el futuro del urogallo dependerá de las administraciones implicadas, una vez que el Life+ Urogallo concluirá el 2016. "Hacer todos los esfuerzos por evitar su extinción es una obligación de ley y las comunidades autónomas deberán destinar los fondos suficientes para la gestión de la especie", ha concluido.