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El Papa pide que se evite la violencia en Ucrania y que haya un diálogo constructivo

El Papa Francisco ha hecho un llamamiento con voz firme a todas las partes implicadas en el conflicto de Ucrania para que se cree un "diálogo constructivo entre las instituciones y la sociedad civil" y "se evite la violencia", tras el rezo del ángelus de este domingo.
El Pontífice ha rezado por todos los que han perdido la vida y, ante el riesgo de una guerra civil en el país, ha pedido que "prevalezca en el corazón de todos, un espíritu de paz y la búsqueda del bien común". Por otro lado, con motivo de la jornada mundial de los enfermos de lepra, el pontífice ha lamentado que esta enfermedad "afecte a tantas personas en condiciones de grave miseria". Además, ha subrayado la importancia de "mantener viva la solidaridad" con estas personas y ha rezado por aquellos que les ayudan.
Igualmente, el Papa ha recordado que en unos días millones de personas que viven en el Extremo Oriente y otras partes del mundo, celebrarán el año nuevo chino. "A todos ellos les deseo una existencia llena de alegría y esperanza", ha dicho.
Francisco también ha rezado por Cocò Campolongo, un niño de tres años asesinado en un ajuste de cuentas de la mafia calabresa al ser brutalmente quemado en un coche y ha pedido rezos para el arrepentimiento de los que han cometido ese crimen.
El Papa también ha recordado que ayer, en Nápoles, fue proclamada a Beata María Cristina de Saboya, que vivió en la primera mitad del siglo XIX. "Su extraordinario ejemplo de caridad testifica que la vida buena del Evangelio es posible en todos los entornos y estatus social", ha destacado el Papa.
El Pontífice ha querido rezar el ángelus con dos niños italianos, que después han lanzado dos palomas desde la ventana del estudio del pontífice en señal de paz.
A través del pasaje del Evangelio, que relata el principio de la vida pública de Jesús en Galilea, una zona periférica y despreciada por los judíos, Francisco ha explicado "que las buenas noticias no se limitan sólo a una parte de la humanidad" sino que es necesario "hablar con todo el mundo" porque "nadie está excluido de la salvación de Dios".
En este sentido, ha comparado Galilea con el mundo actual y ha recalcado que "el Señor llama también hoy". "Pasa por las calles de nuestra vida cotidiana", ha concluido.