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La Policía de Monrovia (Liberia) dispersa con balas reales y gas lacrimógeno en un barrio en cuarentena

La Policía de Monrovia, la capital de Liberia, ha empleado balas reales y gases lacrimógenos para dispersar a la multitud que este miércoles ha intentado abandonar el barrio de West Point, que ha sido puesto en cuarentena por el brote de ébola.
"Los soldados están usando munición real", ha dicho el portavoz del Ejército, Dessaline Allison, explicando que los uniformados han seguido estrictamente la ley, por lo que "no han disparado contra ciudadanos pacíficos".
Al menos cuatro personas han resultado heridas en los enfrentamientos con la Policía, según testigos. Aunque se desconoce si fueron alcanzados por las balas, un fotógrafo de Reuters ha podido ver a un niño con una herida muy grave justo encima de un tobillo.
Los enfrentamientos se han desatado por la mañana cuando los habitantes de este barrio de Monrovia han intentado abandonarlo y se lo han encontrado sitiado con barricadas en todos los accesos, a pesar de lo cual la Policía ha escoltado fuera al comisionado local.
Los residentes han denunciado que las autoridades capitalinas no les habían informado de que el barrio se iba a poner en cuarentena. "Hemos visto el bloqueo esta mañana. Nadie nos había dicho que esto iba a pasar", ha dicho Alpha Barry, de 45 años de edad.
Se trata de una situación grave porque los habitantes de Monrovia acostumbran a comprar a diario los alimentos que necesitan, por lo que no tienen las provisiones necesarias para aguantar la cuarentena. Además, los precios de los alimentas que quedan en el barrio se han disparado. "No tenemos comida, estamos asustados", ha dicho Barry, procedente de Guinea y con cuatro niños pequeños a su cargo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha informado hoy de que el balance de muertos por el brote de ébola en África Occidental asciende ya a 1.350. En su informe anterior, publicado ayer, había cifrado en 1.229 los fallecidos en Guinea, Sierra Leona, Liberia y Nigeria.
Según ha indicado, entre el 17 y el 18 de agosto, la última fecha de la que hay datos, se confirmaron 106 nuevas muertes por la mortífera enfermedad. La agencia de la ONU ha precisado que en este periodo se detectaron 221 nuevos casos sospechosos, probables y confirmados.