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¿De dónde vino el error de la policía científica?

Presumiblemente el error consistió en estudiar a ojo la anatomía de los restos de huesos encontrados en la fogata y firmando que eran huesos de roedores. El cartílago infantil se deshace más fácilmente por lo que el calor había fragmentado algunos de ellos al tamaño de una uña. Por su parte, José Cabrera, médico forense,  afirma que al ser estudiados los huesos humanos y animales al microscopio óptico son totalmente diferentes y no hay margen de error. El empeño de la familia ha reavivado la pista