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Sánchez Rubio dice que "la calidad en la asistencia es esencial para lograr la eficiencia en la gestión"

La consejera de Igualdad, Salud y Políticas Sociales detalla las líneas del Plan de Calidad de la sanidad andaluza
La consejera andaluza de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, María José Sánchez Rubio, ha asegurado este miércoles en comisión parlamentaria que "la calidad en la asistencia es un elemento esencial para lograr la eficiencia en la gestión", aún más en plena crisis económica, cuando desde determinados sectores se está poniendo en duda la sostenibilidad de los sistemas públicos. "Andalucía, consciente de ello, ha construido un sistema sanitario público que se basa en un modelo de calidad y es un referente en el conjunto del Sistema Nacional de Salud y para otros países", ha enfatizado, a la vez que ha insistido en que la calidad no es una opción, sino una obligación.
El Plan de Calidad del Sistema Sanitario Público de Andalucía 2010-2014 es una herramienta esencial para la mejora continua de la sanidad andaluza, según Sánchez Rubio. Es un plan que reúne todo el conocimiento y la experiencia acumulada hasta ahora y que, por ello, permite poner el acento en un enfoque de valores compartidos entre la persona, para afrontar decisiones referentes a su salud, y los profesionales, que persiguen la excelencia en un contexto que favorece esa interacción e integración de actuaciones; y, en definitiva, en un espacio compartido.
Como en los dos planes anteriores, el plan vigente fue elaborado de forma colectiva e intensamente participativa. Su lema "espacio compartido" ha representado una invitación a la implicación de todos y todas para seguir habilitando escenarios que permitan progresar en la senda de la calidad y la mejora continua de los servicios sanitarios públicos en Andalucía.
En este contexto, y desde el bagaje que ha proporcionado la experiencia de las estrategias anteriores, se ha concebido como un instrumento participativo y consensuado, que se desarrolla en tres escenarios estratégicos de actuación: el de la ciudadanía, el de los profesionales y el de la propia organización sanitaria como espacio integrador de confluencia.
En el escenario dedicado a la ciudadanía las líneas de calidad se dirigen a reforzar el papel de cada persona para ejercer su autonomía y participación sobre su propia salud y también su propia responsabilidad sobre su salud individual y sobre la salud colectiva.
Respecto a esta última, aparece, como un desarrollo natural de los anteriores planes, la corresponsabilidad del ciudadano o la ciudadana con la salud y con el sistema sanitario. Si primero situábamos a la ciudadanía como en el centro del sistema y la identificábamos como tributaria de derechos, y después reforzábamos su autonomía y capacidad de decisión, ahora esa ciudadanía autónoma y capaz, bien informada, ha de contribuir a la mejora y a la sostenibilidad del sistema desde su madurez y corresponsabilidad como agente activo de su salud.
El segundo escenario de actuación se concreta en los profesionales, como protagonistas de los cambios del Sistema Sanitario Público de Andalucía (SSPA). Se busca reforzar el compromiso, la autonomía y la participación del profesional en su desarrollo competencial y en la gestión del conocimiento.
EL PAPEL DE LA FORMACIÓN, LA INVESTIGACIÓN Y EL DESARROLLO
En ese contexto, la formación se convierte en el principal soporte de la estrategia de calidad. Por eso destaca, como implementación del Plan Estratégico de Formación Integral del SSPA, el desarrollo de planes individuales de formación en función de los objetivos de las Unidades Clínicas, así como el desarrollo de los ámbitos competenciales de las profesiones sanitarias a su máximo nivel, especialmente en las competencias relacionadas con los cuidados.
También se favorece la adecuación del rol de la enfermería, desarrollando la práctica enfermera avanzada en el ámbito de la prestación farmacéutica, triaje avanzado, cirugía menor, gestión de casos y otros contextos, así como la aplicación de los derechos del paciente: la dignidad ante el proceso de la muerte y Voluntad Vital Anticipada.
La misma reflexión hace Sánchez Rubio sobre la investigación y el desarrollo, en cuanto cree que sólo es posible alcanzar los objetivos de la organización sanitaria si se incrementan los esfuerzos y las capacidades en este terreno. Por eso, la nueva estrategia de I+D+i en Salud para el periodo 2011-2015 presta especial importancia al impulso del capital humano investigador.
El tercer escenario habla de una organización basada en valores compartidos. El sistema sanitario es el ámbito donde nace y se afianza la relación entre la ciudadanía y los profesionales, un espacio de encuentro donde ambos comparten valores, responsabilidades, conocimientos y decisiones. Y se hace a través de tres grandes áreas estructurales integradas.
Por un lado, se configura el modelo de gestión clínica como espacio de encuentro entre la ciudadanía y los profesionales, incrementando su nivel de autonomía y responsabilidad y extendiéndolo a todos los ámbitos asistenciales. Por otro lado, el Plan de Calidad fortalece también el modelo de valores compartidos desde la cooperación y el respeto por la salud y la calidad de vida de la población andaluza. Y por eso se establece una especial atención al desarrollo del nuevo modelo de salud pública, favoreciendo la incorporación de estrategias de promoción y prevención de salud. En este sentido, el Plan de Calidad siempre se ha enmarcado en los planes andaluces de salud y en el momento actual está vigente el IV Plan Andaluz de Salud, que defiende la salud desde todas las políticas.
Por último, el plan considera que nuestro sistema sanitario no es un ente aislado, sino que está interrelacionando con otros entornos a los que moldea, a la vez que éstos influyen en su propia configuración. Ello contribuye de manera decisiva al desarrollo sostenible, al desarrollo económico y social de Andalucía y al desarrollo de alianzas internacionales con nuestro entorno.