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Utilizan células madre para reconstruir deformidades faciales graves en niños

Los doctores Joan Pere Barret (i) y Vicenç Martinez Iañez, durante la rueda de prensa que ofrecieron hoy para explicar las operaciones con células madre para reconstruir la cara de dos niños de 13 años (en la imagen, Jaume, de 13 años) que sufrían graves deformaciones. EFEtelecinco.es
Un equipo de cirujanos del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona ha realizado por primera vez en Europa dos operaciones con células madre y regenerativas adultas extraídas del tejido adiposo de los pacientes para reconstruir la cara de dos niños de 13 años que sufrían graves deformaciones.
Las intervenciones, llevadas a cabo con éxito y sin efectos secundarios por un equipo de los servicios de Cirugía Plástica y Quemados, en colaboración con los de Cirugía Pediátrica y Anestesiología, consistieron inicialmente en practicar punciones milimétricas en el abdomen de los niños, para, por medio de cánulas de liposucción, aspirar la grasa que se deposita en esa zona.
Este material se procesa de manera aséptica, y de la grasa se extraen las células madre estomacales, "las más puras y con mayores propiedades regenerativas", que se mezclan con el tejido adiposo para su reimplantación inmediata en el paciente, en una operación, no muy complicada técnicamente, pero que dura entre cuatro y cinco horas, ha explicado hoy en rueda de prensa la cirujana Elena Arana.
Los menores intervenidos, un niño y una niña, presentaban una hemiotrofia facial grave, fruto del síndrome de Parry-Romberg, una enfermedad "rara" (afecta sólo a entre 3 y 5 niños de cada 100.000) que se suele presentar en las dos primeras décadas de vida (sobre todo en niñas antes de los 8 años) y caracterizada por un desgaste de los tejidos blandos y disfunciones neurológicas con pequeños ataques de corazón y dolor que irradia a pómulos, nariz y boca.
Los afectados por esta enfermedad, de la que se desconocen las causas y que suele incidir en la mitad izquierda del rostro, experimentan contracciones en la piel y atrofias en el cartílago, músculos y huesos, a la vez que el color de la piel de la zona lesionada tiende a ennegrecer o emblanquecerse.
Hasta ahora, a los pacientes que sufrían esta patología se les solía tratar con implantes y con microcirugía reparadora.
La nueva técnica con células madre, que no sólo genera volumen sino que regenera tejidos y consigue una mejor simetría facial, sólo se puede aplicar una vez que se tiene constancia de que la enfermedad ya está estabilizada, ha explicado el jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados del hospital, Joan Pere Barret.
En estos momentos, hay en espera dos pacientes a los que se les podría aplicar esta nueva técnica.
Jaume, el adolescente de 13 años que el pasado mes de febrero fue sometido a esta operación, ha explicado hoy que se encuentra "muy bien y contento" y que ha ido recuperando la "sensibilidad" en la parte de su rostro afectado por el síndrome Perry-Romberg.
"Para mí ha sido un gran cambio", ha señalado este chico, a quien a los cinco años se le manifestó la enfermedad.
Barret ha recalcado que el objetivo de esta nueva tecnología "es conseguir regenerar o reparar enfermedades congénitas con esta terapia celular con la mínima agresión quirúrgica posible".
El jefe del Servicio de Cirugía Plástica apunta que los beneficios de esta terapia se pueden trasladar a cualquier otra atrofia de tejidos blancos, y que sus resultados se hacen patentes en unos meses, ya que las células madre se regeneran y optimizan la calidad de los tejidos después de un tiempo desde el implante.
De hecho, el hospital Doce de octubre de Madrid ya ha utilizado una técnica similar para reconstrucción mamaria y para la mejora de la función cardíaca en miocardio.
Barret ha señalado que se está investigando sobre la capacidad de estas células para regenerar las dermis en quemados: "Cada vez los cirujanos seremos más obsoletos", ha adelantado.