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El sacerdote español Vallejo Balda, en prisión por el caso Vatileaks II, pasa a régimen de semilibertad en el Vaticano

El sacerdote español Lucio Ángel Vallejo Balda ha sido puesto en régimen de semilibertad, después de tres meses y medio encarcelado por el caso Vatileaks II en el que está imputado por sustracción y revelación de secretos.
La nueva situación de privación de libertad parcial es efectiva desde el pasado sábado, según ha informado su abogada durante la audiencia del juicio celebrada en el tribunal del Vaticano. Vallejo Balda sigue recluido en una celda de la Gendarmería del Vaticano, pero puede abandonarla en determinados periodos y pasear dentro de las fronteras del Vaticano.
En marzo, le fue revocado el arresto domiciliario debido a que el sacerdote español "había violado la prohibición de comunicarse con el exterior", según explicó entonces el portavoz oficial del Vaticano, Federico Lombardi.
En la audiencia número 17 de este proceso penal, en el que también están acusados de divulgar documentos clasificados del Vaticano, el exasistente de Balda, Nicola Maio, la relaciones públicas Francesca Chaouqui, y los periodistas Emiliano Fitipaldi y Gianluiggi Nuzzi, solo estaban presentes Nuzzi, Maio y Balda. Francesca Chaouqui no ha podido asistir al juicio porque ha dado a luz a su hijo en el hospital San Camillo.
En una declaración espontánea, Nuzzi ha precisado que no hay "una falsa correspondencia entre él y Balda" y que de este intercambio de correos ha informado a la Autoridad de Información Financiera vaticana.
Otro testigo había dicho en juicios anteriores que Gianluiggi Nuzzi había recibido un documento secreto o más bien el fruto más importante de la extinta Comisión investigadora de los organismos económicos y administrativos de la Santa Sede (COSEA). Sin embargo, Nuzzi ha precisado que el documento que había publicado no era secreto.
Asimismo, ha depositado ante el juez artículos de periódico que ya publicaban esa información antes de escribir el libro. Finalmente, Nuzzi ha explicado que con Chaouqui solo ha tenido un contacto que le ha permitido "conocer a Balda".
Por su parte, el ingeniero Paolo Arzeni ha explicado ante los jueces el trabajo que ha desarrollado con la Gendarmería en el análisis del ordenador de Balda y ha concluido la absoluta conformidad entre el material impreso y el de su cuenta de correo. "Los datos han sido extraídos por la Gendarmería de la cuenta de gmail de Balda. Las transcripciones de email, SMS y whatsapp han sido realizadas ante nosotros con un software específico", ha detallado. El juicio se retomará el próximo 4 de julio, cuando el fiscal presentará las conclusiones y pedirá la condena.