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Los consejos del Vaticano "casi" alcanzan la "paridad", según miembro del Consejo Pontificio para los Laicos

Los consejos del Vaticano "casi" alcanzan la "paridad" con aproximadamente un 40% de mujeres y un 60% de hombres, según ha indicado el miembro del Consejo Pontificio para los Laicos, presidente de e-Cristians, director del Instituto de Estudios del Capital Social y exconsejero de la Generalitat de Cataluña, Josep Miró i Ardèvol, que acaba de publicar su libro 'La sociedad desvinculada' (Stella Maris).
Miró ha explicado en declaraciones a Europa Press que el "déficit" no es de mujeres específicamente sino de laicos hombres y mujeres. "Lo que sucede es que hay pocos laicos en lugares de responsabilidad y, por consiguiente, pocos hombres y mujeres", ha precisado.
"No hay un gran desequilibrio, hablando de laicos, en favor de los hombres, debe ser un 40-60% en los consejos", ha concretado, al tiempo que ha añadido que en los cargos ejecutivos hay menos paridad debido a que la mayoría de estos puestos están ocupados por obispos y cardenales, pero que, si se les descuenta, también se alcanza esa igualdad.
Por ello, ha insistido en que el tema a resolver es que haya más laicos pues, si su número crece, "habrá una proporción importante de mujeres porque la Iglesia tiene muchas mujeres destacadas". Este podría ser uno de los asuntos a tratar en la próxima asamblea del Consejo Pontificio para los Laicos en el que Miró ha sido renovado por otros cinco años.
En su libro 'La sociedad desvinculada', Miró habla de lo que se conoce como 'sociedad postmoderna' apuntando a sus fundamentos como la "ruptura o degradación del vínculo". Este se expresa como compromiso entre las personas y entre estas y las instituciones y se traduce en dos conceptos: las distintas variaciones del amor --de donación, de reciprocidad, amor por el más débil, el pobre o el inmigrante-- y la obligación que una persona o institución se impone para hacer aquello que debe.
Según precisa, estos son los elementos que articulan una sociedad a lo largo de la historia y esto es "lo que en Europa de forma progresiva, más rápida a partir de la segunda mitad de los años 60 y de una manera extraordinaria en el siglo XXI" está desapareciendo y da lugar a este tipo de sociedad desvinculada.
Para Miró, el problema es de "duración insuficiente" de los vínculos, a diferencia de otras épocas históricas donde el problema podía radicar en un exceso de duración e intensidad --las dos grandes características que rigen la ley del vínculo--.
DURACIÓN "INSUFICIENTE" DE LOS VÍNCULOS
Entre los vínculos que existen, el autor destaca el que se da entre unos padres y sus hijos, que es "de duración ilimitada" y tiene "una gran fuerza". Si este vínculo es "profundamente alterado" en el sentido de "debilitarlo", la institución de la familia "no cumple con su función". Esto también se puede aplicar, según puntualiza, en el ámbito del trabajo o en el financiero.
Esto, según señala, es lo que "falla" en la actualidad dando lugar a una sociedad "desarticulada" generando, en el plano personal, "personas hiperindividualistas y solitarias, por consiguiente, cada vez más débiles e infelices", y en el plano del conjunto de la sociedad, "incapacidad para ponerse de acuerdo para resolver los grandes retos y problemas".
En cualquier caso, ha apuntado que el capital social localizado en la familia sigue siendo "importante" en términos comparativos con el funcionamiento general de la sociedad en este momento caracterizada por la "desconfianza". No obstante, ha explicado que si se compara con las familias de hace 15 años, se ve que el capital social en el núcleo familiar se ha reducido.
El motivo, según ha indicado, es que la duración de las familias en la actualidad es "más pequeña" y esto se traduce en "una ruptura de la red familiar o en una menor posibilidad de acceso a ella", por ejemplo, cuando un matrimonio se divorcia.
LA IGLESIA PARA SALIR DE LA CRISIS
En este contexto, según subraya Miró, la Iglesia es, hablando en términos seculares, "la organización más grande que genera condiciones objetivas favorables a restituir el equilibrio de los vínculos, a favorecer el capital social". Sin embargo, afirma que la cultura imperante en la sociedad es otra.
"Se produce una contradicción importante y nada buena, que es que el sujeto orgánico más grande generador hoy de aquello que mejor puede ayudar a soportar la crisis y a salir de ella es a su vez el adversario a batir por la cultura hegemónica vigente en nuestra sociedad", ha advertido.
Miró considera que el mensaje del Papa Francisco puede ayudar a salir de la crisis actual pues va en la dirección de acercarse a los demás, a los más vulnerables, a las periferias y además "se hace oír", pero puede ser "insuficiente en tanto en cuanto este mensaje es interpretado con la cultura desvinculada, en términos débiles". El mensaje del Papa, según aclara, es "de vínculos fuertes --no dice 'dedícate unas horas a ayudar a los demás' sino 'compromete tu vida con los demás'--.