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World Vision crea 'ceremonias de graduación' en Kenia como alternativa a la mutilación genital femenina

La presión de los hombres, que las prefieren mutiladas, entre los factores determinantes para la perpetuidad de esta práctica
Las dos principales razones por las que la Mutilación Genital Femenina prevalece pese a las prohibiciones en distintas etnias y comunidades de Kenia es su consideración social como rito obligado que marca el paso de la niñez a la edad adulta y punto a partir del cual una niña es casadera, motivo por el que World Vision está implantando en las regiones donde opera una tradición diferente, "ceremonias de graduación o iniciación" que cumplen el mismo rol social sin afectar a la integridad de las menores.
Lo explica en un informe sobre su labor contra la Mutilación genital femenina en el área de Baringo (Kenia), presentado este viernes, víspera de la conmemoración del Día Internacional de lucha contra esta práctica de componente cultural que resulta especialmente común en 29 países de África, donde alrededor de 92 millones de niñas de 10 años o más en distintas etnias han sido mutiladas con severas consecuencias para su salud. En Kenia, el 27% de las mujeres están mutiladas.
El trabajo, elaborado por María del Mar Pastor Bravo, se centra en el área de Baringo, donde el 62% de la población tiene menos de 20 años de edad y más de la mitad vive por debajo del umbral de la pobreza, caldo de cultivo para los matrimonios infantiles a cambio de una dote. Diversas etnias de la zona, como la Tugen, Ilchamus y Pokot, tienen como tradición la ablación del clítoris y parte de los labios menores como paso previo a ese momento.
La creencia de que la ablación es necesaria para pasar de la niñez a la edad adulta y ser así una niña casadera, hace que la realización de un ritual de paso alternativo se haya revelado como "una de las herramientas más eficaces para la prevención de la MGF", conforme explica la ONG, aunque incide en que su eficacia depende de la labor previa de sensibilización con líderes comunitarios y familias.
Este rito conlleva una semana de formación sobre salud, cuidado personal, drogas, derechos de la infancia, "prácticas horribles y prácticas culturales" o la importancia de la educación y es el paso previo a la "ceremonia de graduación", diseñada para "garantizar el respeto de estas niñas como mujeres de la comunidad sin que reciban la presión social", que lleva a aislar y menospreciar a quienes mantienen su integridad. 114 niñas hicieron este rito alternativo en 2014.
ELLOS LAS PREFIEREN MUTILADAS
Sin embargo, hay otros factores de presión. En estas comunidades, donde la poligamia (masculina) está permitida y un hombre puede llegar a tener seis esposas, los varones se niegan a casarse con mujeres que no han sido mutiladas porque piensan que "les demandarían continuamente satisfacción sexual si permaneciesen con los genitales intactos", argumento que también se esgrime en términos de evitar infidelidades: creen que si ella no puede sentir nada, menos probable es que cometa adulterio.
Además, como señala World Vision, "una niña que ha sufrido MGF es de gran valor económico, lo que permite mejorar la situación de sus padres". La dote pactada por una niña con los genitales mutilados es de doce vacas (unos 2.568 euros vale cada una) y tres ovejas (90 euros). "Por el contrario, una niña no mutilada no proporciona ninguna riqueza, es decir, no habrá una reunión formal para discutir/negociar su matrimonio", señala el informe.
El 75% de las víctimas de la zona donde opera la ONG son niñas de 12 a 18 años, pero en otras comunidades se practica entre los 6 y los 10. "El instrumento utilizado son cuchillos, cuchillas u hojas de afeitar. El corte de los genitales se realiza sin medicación ni anestesia y para cortar la hemorragia y curar la herida se aplican cenizas y crema de leche en la zona genital (...) Para evitar los llantos y gritos, una de las ayudantes de la circuncidadora se situaba a su espalda y les tapaba la boca. Intentaban moverse y escaparse pero las mantenían bien sujetas", relata el informe.
MORTALIDAD MATERNA Y NEONATAL
Las consecuencias se dan en todo los planos. Desde infecciones y problemas para orinar, imposibilidad del coito --que deriva en fobia sexual, entre otros trastornos--, hasta dismenorrea grave, estenosis vaginal, infertilidad secundaria y problemas en el parto que van asociados a una mayor mortalidad tanto materna como perinatal.
"Aparecen sentimientos de humillación, terror y traición que pueden conllevar ansiedad, insomnio, pesadillas, trastornos de la alimentación, pérdida o aumento excesivo de peso, ataques de pánico, problemas de aprendizaje y concentración, y otros síntomas de estrés postraumático. Con frecuencia las mujeres que han sido mutiladas genitalmente, ignoran la relación entre sus problemas de salud y la MGF", explica el trabajo.
El proyecto de World Vision empieza con una aproximación a la comunidad mediante visitas y entrevistas con sus habitantes que se acaban traduciendo en talleres, cursos y charlas de formación dirigidas tanto a las niñas y sus familias como a los hombres que integran el grupo y dirigidias a sensibilizar y a empoderar a líderes que a su vez, reproduzcan el mensaje.
Una mujer autosuficiente con estudios universitarios es un ejemplo de éxito para las familias, que descubren cómo mutilando el cuerpo de sus niñas cercenan también sus opciones de estudiar, al abocarlas a un matrimonio temprano.
ELLOS LAS PREFIEREN MUTILADAS
Según detalla el trabajo, la formación surte efecto y cada vez son más las niñas que se oponen a ser mutiladas, aunque esto plantea un problema cuando su familia insiste: se fugan de casa. Para ellas, la ONG ha abierto tres "Centros de rescate" donde se garantiza acogida de estas menores y su continuidad en el sistema educativo y, así, mejores perspectivas de futuro para ellas. 29 niñas han sido rescatadas.
Desde estos centros se articula asimismo escolarización gratuita para menores de la zona, que reciben también información sobre las implicaciones de la MGF. Un total de 292 niños y niñas recibían educación en estas escuelas sólo el año pasado.
Otro de los escollos que se ha encontrado la organización es que estas niñas que evitan la mutilación tienen problemas para casarse porque ellos las prefieren mutiladas. "Ante esta perspectiva, ya se han dado casos en la comunidad de mujeres que han sido mutiladas para ser aceptadas por su futuro marido, pese a que sus padres habían decidido no someterla a este procedimiento en su niñez", explica el informe.
"Los hombres prefieren casarse con una mujer cortada porque para ser una persona reconocida y con poder en la comunidad debes haber pasado todos los ritos culturales, incluido el de casarse con una mujer circuncidada. De lo contrario, se puede llegar a ser un hombre de éxito pero no con poder. Ante este hecho, se hace necesario reforzar las actividades con los hombres, pero especialmente con adolescentes y
jóvenes", señala World Vision.