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El análisis del nervio óptico es clave para el control de la esclerosis múltiple

El análisis del nervio óptico mediante la tomografía de coherencia óptica (OCT) es clave para visualizar los cambios causados en el cerebro por la esclerosis múltiple y controlar su evolución, según han destacado expertos del Hospital La Milagrosa de Madrid con motivo del Día Mundial de esta enfermedad que se celebra este miércoles 25 de mayo.
El daño que produce esta enfermedad se produce en la mielina, material que envuelve a los nervios, y es similar al que recubre los cables eléctricos, permitiendo aislarlos y transmitir la información rápidamente. Y la pérdida de este material "desmielinización" produce una alteración en la capacidad de los nervios de conducir los impulsos al cerebro.
Aunque los síntomas derivados de este daño dependen de las zonas a las que haya afectado en el cerebro y médula espinal, se estima que entre un 20-30 por ciento de los pacientes presentan un episodio visual denominado neuritis óptica, que se caracteriza por visión borrosa, alteración de los colores o dolor con el movimiento de los ojos.
En estos casos la OCT sirve de gran ayuda en el seguimiento y pronóstico de la enfermedad, según ha destacado María Capote, experta en microcirugía de Retina y Vítreo que forma parte del equipo médico del Servicio de Oftalmología de La Milagrosa, que reconoce que la prueba no es dolorosa y se realiza en consulta, de forma rápida y sencilla.
En pocos segundos, y mediante un haz de luz, se obtiene gran información de las estructuras del ojo como puede ser la capa de fibras nerviosas del nervio óptico.
Además, los equipos de última generación permiten diagnosticar episodios que han podido pasar desapercibidos o no se detectaron en el momento agudo. Su velocidad de exploración permite hacer un seguimiento de la enfermedad, pudiendo detectar progresión, o incluso junto con el resto de pruebas hacer un balance de la efectividad del tratamiento.
El examen de la vía visual permite monitorizar el daño axonal en estos pacientes, pudiendo utilizarse como marcador clínico de la actividad y gravedad de la esclerosis y orientarnos así en su pronóstico.