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El padre condenado por grabar a su hija reconoce que actuó de forma desproporcionada

Según ha explicado el Fiscal en jefe de Lleida, Juan Boné, inicialmente la fiscalía pedía para el acusado tres años y tres meses de prisión por un delito contra la intimidad, pero finalmente solicitó un año de cárcel al tener en consideración el atenuante de cumplimiento del deber.

En el juicio, celebrado en el juzgado de Lo Penal número 3 de Lleida, el procesado, Jorge M.V., aceptó la pena de 1 año de prisión, la mínima para este tipo de delitos, y cinco años de alejamiento de su ex mujer y de sus dos hijas. El fallo también impone al procesado al pago de una multa de 1.080 euros y 3.000 euros de indemnización a su ex mujer y a cada una de sus hijas por los daños morales causados.

Imputados por exhibicionismo y agresión sexual

Tanto Jorge M.V., como el padre de este, Enrique M.S. se encuentran imputados por un caso de exhibicionismo y agresión sexual a una de sus hijas.

Un juzgado de Balaguer (Lleida) acordó el año pasado el procesamiento de Jorge M.V. y de su padre por los delitos de exhibicionismo y agresión sexual, resolución que los imputados recurrieron argumentando que la niña les había denunciado instigada por la madre, en el marco del proceso de separación de la pareja.

En el auto de la Audiencia de Lleida, el tribunal considera que existen indicios de que la denuncia de la menor por agresión sexual y exhibicionismo puede ser verídica, ya que tanto los equipos de atención a la víctima como el educador social que la examinaron le dieron credibilidad.

Ante una posible anorexia
Los hechos ocurrieron en el año 2007 cuando el vecino de Balaguer empezó a sospechar que una de sus hijas adolescente padecía anorexia y se inducía al vómito en el cuarto de baño. El procesado decidió por su cuenta instalar una cámara de vídeo en el baño para comprobar si sus sospechas sobre la menor eran ciertas.

Sin embargo, la cámara grabó no sólo a la hija que aparentemente sufría el trastorno alimentario, sino que también tomó imágenes de su mujer, de la que ahora está separado, de su otra hija e incluso de amigas de éstas.

El abuelo borró las grabaciones

El abuelo de las menores, conocedor de la existencia de las grabaciones, fue quien se encargó de "eliminar las cintas, una vez visionadas", ha explicado a elperiodico.com el fiscal encargado del caso, Eduardo Piedrabuena.

La declaración del padre del condenado permitió que se "aplicara la atenuante de ejercicio legítimo de su deber, ya que quedó claro que el objeto de su actuación era ver si la hija le engañaba", agregó Piedrabuena. RSO