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Un corazón portátil le ha devuelto la esperanza

Esta es la primera vez que en España alguien con este sistema puede abandonar el hospital y vivir en su casa.
Antes de colocárselo apenas podía respirar, dormir ni casi caminar. "Tienes la sensación de que te estás muriendo lentamente y de que cada día estás un poco peor que el día anterior", cuenta.
Cuando le conectaron a esta máquina en el Hospital Puerta de Hierro de Madrid, todo cambió. "Ya duermo bien. No puedo hacer grandes esfuerzos, pero tampoco está pensado para ir a las Olimpiadas", bromea Nacho, que ahora asegura que puede "salir e ir a cenar" fuera libremente.
Es una solución provisional. Nacho sigue a la espera de un transplante, pero ahora puede esperar sin prisa y con calidad de vida.