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Dos detenidos en Seseña (Toledo) por intentar simular un matrimonio de conveniencia

La Policía Nacional de Toledo ha detenido en la localidad de Seseña a R.S.J.M., mujer de nacionalidad española, y a M.S., varón natural de Nigeria, por falsedad documental al intentar simular un matrimonio de conveniencia.
Los agentes averiguaron que la mujer ya estaba casada desde septiembre de 2005 con otro ciudadano nigeriano en una localidad de Sevilla y que el nuevo marido ya intentó regularizar su situación en base a otro matrimonio con otra mujer española, de la que estaba divorciado desde diciembre de 2005, por lo que le fueron denegadas todas las solicitudes que había presentado.
La detenida ha reconocido que en su primer matrimonio con un ciudadano nigeriano cobró la cantidad de 3.000 euros, y que en este segundo enlace el precio pactado era de 1.000 euros, según ha informado la Delegación del Gobierno en nota de prensa.
El supuesto nuevo marido, ciudadano extranjero en situación irregular, fue expulsado a su país el pasado día 10 de agosto, con una prohibición de entrada en territorio Schengen hasta el año 2015.
Por su parte, la que iba a ser su esposa, tras prestar declaración en la Comisaría de Policía de Toledo fue puesta en libertad con cargos, siendo advertida de la obligación de comparecer ante la Autoridad Judicial cuando para ello fuera requerida.
MATRIMONIO A CAMBIO DE DINERO
Con estos matrimonios algunos ciudadanos extranjeros en situación irregular --teniendo gran relevancia los ciudadanos de nacionalidad nigeriana-- se aprovechan de los beneficios concedidos a los familiares de los ciudadanos de los Estados miembros de la Unión Europea sobre entrada, permanencia y trabajo en España.
Ante estas ventajas, las organizaciones delictivas buscan entre ciudadanos españoles o pertenecientes a algún estado miembro de la Unión Europea, personas que a cambio de recibir compensaciones económicas, contraigan matrimonio con ciudadanos extranjeros a los que no conocen anteriormente.
Así, tras celebrarse el matrimonio y una vez pasado un plazo más o menos razonable de alrededor de un año, se procede a la disolución conyugal mediante la presentación de los correspondientes procedimientos de divorcio.