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"Me dieron el aviso de saltar y noté, ya al tirarme, que fallaba algo"

Hace apenas 48 horas, Jon Karla, un trabajador de 39 años, probaba un sistema de evaciación de incendios en un simulacro que se realizaba en un hotel de San Sebastián. Algo falló y cayó desde un cuarto piso, a unos 10 metros de altura, hasta el suelo, caída que le provocó la rotura de sus dos tobillos.
Ahora Jon, ingresado en el hospital tras sobrevivir de milagro, ya piensa en volver a las alturas. Recuerda que tras caer a plomo desde el cuarto piso, no podía moverse de los golpes y pensó que iba a quedarse en silla de ruedas. Por suerte, sólo tiene rotos los dos talones y un tobillo. Aunque tendrá que pasar dos meses en reposo absoluto, asegura que en cuanto le den el alta, volverá a saltar. "En cuanto me prepare otra vez, y me quiten esto, allá que voy", asegura.
En el hospiral le acompaña Joaquín Tamayo, el inventor del artilugio, que asegura que en los ensayos previos todo funcionaba correctamente e insiste en que el mecanismo tuvo que ser manipulado. "Es muy raro que el día de la presentación falle", afirma Tamayo.
Sin embargo, el Instituto Vasco de Seguridad Laboral asegura que la máquina no estaba en regla. "No tiene cumplimentación del reglamento que debería tener el propio aparato de seguridad en las máquinas", certifica Pilar Collantes, portavoz del Instituto.
Desde el Instituto están investigando si la empresa había pedido permiso al Ayuntamiento para realizar el simulacro. En el hotel, no había ambulancias ni otros medios de prevención. IM